domingo, 9 de febrero de 2014

Una persona ciega (Abre los ojos)

Nunca sabes lo que el destino te depara, mientras creces te vas haciendo una idea de cómo quieres ser y a qué te quieres dedicar, piensas que nada en el mundo puede hacer que cambies de idea porque crees que eso es lo que realmente deseas; pero a veces esas ideas que te habías hecho son solamente fantasías de niña, piensas que la vida es como un cuento de hadas hasta que descubres que todo es más complicado de lo que parece. Yo era una de esas personas, vivía felizmente en mi burbuja sin preocuparme por lo que pasaba en la sociedad, en mi cabeza sólo existía una cosa, la victoria; para mí lo único verdaderamente importante era entrenar y ser la mejor jinete de España, o incluso mejor, del mundo. Llegó un momento en el que me cegué por el reconocimiento que estaba consiguiendo y me creí el centro de atención. Sin embargo una muerte repentina hizo que mi vida diese un giro de ciento ochenta grados, pensé que aquel acontecimiento era lo peor que me había ocurrido, tendría que abandonar todo lo que para mí era importante, incluyendo los concursos, odié a mis padres; pero entonces algo hace que abras los ojos y te das cuenta de que lo que tú has pasado no es nada comparado con lo que padecen otras personas y, lo curioso, es que ellos son los que siempre lo afrontan con una sonrisa. Yo tuve la increíble suerte de conocer a una de ellas y fue la que consiguió salvarme de aquel mundo de grandilocuencia en el que estaba metida; cambié y gracias a ello mi futuro ha sido rescrito, quizás no sea tan deslumbrante como era mi anterior sueño, pero este nuevo destino me dejará auxiliar a otras personas y ayudarlas a brillar aunque sólo sea un corto periodo de tiempo.