domingo, 9 de febrero de 2014

Lista: mis libros juveniles preferidos.

10- El violín negro.
Autor: Sandra Andrés Belenguer.

 Hace cien años, unos obreros descubrieron en los subterráneos de la Ópera Garnier de París una sala elegantemente amueblada. Contenía las composiciones e instrumentos del legendario Fantasma de la Ópera, perte nencias que no tardaron en perderse en anticuarios de la ciudad. Ahora, un siglo después, la joven Christelle debe averiguar cuál es el secreto del violín que llega a sus manos, el por qué de la música esotérica que engendran las cuerdas y cómo puede devolvérselo al dueño original antes de que su influjo la destruya. Para ello cuenta con la ayuda de Kyriel, un misterioso joven que sabe más de la leyenda lo que quiere reconocer. Juntos viajarán al corazón de París, con sus edificios emblemáticos y catacumbas pestilentes, todo para llegar a la verdad del Fantasma de la Ópera. El secreto está en su violín…






9- Memorias de Idhun.(Trilogía)
Autora: Laura Gallego.


memorias de idhun. la resistencia-laura gallego garcia-9788467502695El día en que se produjo en Idhún la conjunción astral de los tres soles y las tres lunas, Ashran el Nigromante se hizo con el poder en aquel planeta. En nuestro mundo, un guerrero y un mago exiliados de Idhún han formado la Resistencia, a la que pertenecen también Jack y Victoria, dos adolescentes nacidos en la Tierra. El objetivo del grupo es acabar con el reinado de las serpientes aladas, pero Kirtash, un joven y despiadado asesino, enviado por Ashran a la Tierra, no se lo va a permitir.












8- Crepúsculo. 
Autora: Stephenie Meyer

crepusculo-stephenie meyer-9788420469287

Cuando Isabella Swan se muda a Forks, una pequeña localidad del estado de Washington en la que nunca deja de llover, piensa que es lo más aburrido que le podía haber ocurrido en la vida. Pero su vida da un giro excitante y aterrador una vez que se encuentra con el misterioso y seductor Edward Cullen. Hasta ese momento, Edward se las ha arreglado para mantener en secreto su identidad vampírica, pero ahora nadie se encuentra a salvo, y sobre todo Isabella, la persona a quien más quiere Edward...













7- Corazón de fuego.
Autor: Moira Young.


corazon de fuego (ellas)-moira young-9788484417637Saba tiene 18 años y desde que nació vive en Silverlake, una zona solitaria y yerma, asolada por constantes tormentas de arena. Entre ruinas de una antigua civilización, Saba y sus hermanos -Lugh, su gemelo, y Emmi, la más pequeña de la familia- sobreviven como pueden trabajando en la pequeña granja de su padre. Un día, latormenta de polvo más devastadora que nunca se haya visto arrasa la zona, y tras ella aparecen cuatro jinetes, vestidos con largas túnicas negras, que acaban con la vida de su padre y se llevan a Lugh como prisionero.Rota de dolor, Saba emprende un larguísimo viaje a pie para encontrar a su hermano. Un viaje épico en el que conocerá la injusticia, el mal y la muerte, pero también la amistad, el coraje y el amor verdadero. Y descubrirá que, con la ayuda de las personas a quien quiere, puede conseguir todo, absolutamente todo, lo que se proponga... Lo primero que deberá hacer es dejar a su hermana pequeña en casa de Mercy, una conocida de la familia que le entrega un amuleto en foma de corazón y le dice que para encontrar pistas sobre dónde se halla su hermano debe dirigirse se a la ciudad de Hopetown. Sin perder más tiempo, Saba se pone en marcha y a medio camino conoce a una pareja, los Pinch, que le prometen que le ayudarán a llegar hasta la ciudad pero que en realidad lo que quieren es convertirla en su esclava. Ellos la llevarán hasta una especie de gran circo, donde se celebran luchas humanas y Saba deberá pelear a muerte por susupervivencia...



6-Cierra los ojos y mírame.

Autores: Ana Galán y Manuel Enriquez.


cierra los ojos y mirame-ana galan-manuel enriquez-9788408009818Tras un grave accidente de coche, David recibe la noticia de que se ha quedado ciego y se encuentra sumergido en un mundo de sombras donde deberá aprender a comer, a vestirse, a leer e intentar armarse de valor para regresar a la facultad acompañado de su bastón blanco que tanto aborrece. Su vida ha dado un cambio rotundo y poco a poco tendrá que aprender a valerse por si mismo con la ayuda de un perro guía, que lo llevará a conocer a Blanca. Blanca, junto con su familia, ha adiestrado a Kits, el perro lazarillo de David. Blanca y David entablan amistad y poco a poco les va a unir algo más que Kits. Pero la vida no es tan fácil, los cuentos no siempre tienen fi nal feliz, su relación no tiene ningún futuro o…quizás, sí.












5- Cazadores de sombras. (Serie de 5 libros).
Autora: Cassandra Clare.


cazadores de sombras 1: ciudad de hueso-cassandra clare-9788408083801n el Pandemonium, la discoteca de moda de Nueva York, Clary sigue a un atractivo chico de pelo azul hasta que presencia su muerte a manos de tres jóvenes cubiertos de extraños tat uajes. Desde esa noche, su destino se une al de esos tres cazadores de sombras, guerreros dedicados a liberar a la tierra de demonios y, sobre todo, al de Jace, un chico con aspecto de ángel y tendencia a actuar como un idiota…A partir de 14 años.Cazadores de sombras es el título de la trilogía que se inicia con Ciudad de hueso: una fantasía urbana poblada por vampiros, demonios, hombres lobo, hadas, auténtico romance y acción explosiva. Este género está claramente en alza.Una historia oscura de amor y demonios, que atrapará a todos.












4- Las crónicas de la Torre.(Trilogía).
Autora: Laura Gallego.


el valle de los lobos (cronicas de la torre i)-laura gallego garcia-9788467508895La llamaron Dana y creció junto a sus hermanos y hermanas como una más. Nunca la trataron de forma especial y, sin embargo, todos podían ver que era diferente. Sigilosa como un gato, apenas hablaba. Su vida cambió para siempre el día en que el Maestro la llevó con él a la Torre, en pleno Valle de los lobos. Allí le serán desvelados los secretos de la magia más ancestral.
















3- Oscuros. (Trilogía).
Autora: Lauren Kate.

oscuros (ellas)-kate lauren-9788484415992

elstone, Inglaterra, 1854.Es noche cerrada y dos jóvenes conversan en una remota casa de campo. Se sienten irresistiblemente atraídos el uno por el otro, pero él insiste en que no pueden estar juntos. Ella obvia sus advertencias y se acerca a él, con paso lento y desafiante.Cuando se besan, una furiosa llamarada lo inunda todo.















2- Divergente. (Trilogía).
Autora: Veronica Roth.

divergente-veronica roth-9788427201187

UNA ELECCIÓN UNA ELECCIÓN QUE DELIMITA QUIÉNES SON TUS AMIGOS UNA ELECCIÓN QUE DEFINE TUS CREENCIAS UNA ELECCIÓN QUE DETERMINA TUS LEALTADES... PARA SIEMPRE UNA SOLA ELECCIÓN PUEDE TRANSFORMARTE















1- Los juegos del Hambre. (Trilogía).
Autora: Suzanne Collins.


los juegos del hambre-suzanne collins-9788498675399 Un pasado de guerras ha dejado los 12 distritos que dividen Panem baj o el poder tiránico del “Capitolio”. Sin libertad y en la pobreza, nadie puede salir de los límites de su distrito. Sólo una chica de 16 años, Katniss Everdeen, osa desafiar las normas para conseguir comida. Sus prinicipios se pondrán a prueba con “Los juegos del hambre”, espectáculo televisado que el Capitolio organiza para humillar a la población. Cada año, 2 representantes de cada distrito serán obligados a subsistir en un medio hostil y luchar a muerte entre ellos hasta que quede un solo superviviente. Cuando su hermana pequeña es elegida para participar, Katniss no duda en ocupar su lugar, decidida a demostrar con su actitud firme y decidida, que aún en las situaciones más desesperadas hay lugar para el amor y el respeto. 

Relato: buscando la verdad.



Todo comenzó a tener sentido en mi cabeza, parecía que las piezas que había estado guardando a lo largo de mi vida comenzaban a unirse; sabía que todo lo que estaba descubriendo  iba a cambiar radicalmente mi vida pero no podía hacer otra cosa, debía saber la verdad costara lo que costase aunque eso significara darle la espalda a todo. Todavía me quedaban algunos huecos que debía rellenar pero sabía perfectamente donde podía encontrarlos. Rápidamente guardé todos los papeles que tenía esparcidos por mi cama en la caja que tenía a mi lado, la aseguré con la llave que tenía colgada al cuello y la escondí en una pequeña trampilla que había construido debajo de mi alfombra. Sentía como todo mi cuerpo comenzaba a temblar a causa de la adrenalina, mi respiración se aceleró y mi corazón clamaba con urgencia que terminase con aquella agonía. Me quedé unos segundos sentada en el borde de mi cama e intenté tranquilizarme, en ese momento mis padres estarían trabajando por lo que no llegarían a casa, por lo menos, en un par de horas; tenía el tiempo a mi favor y sin embargo una voz en mi cabeza me gritaba que lo hiciese lo antes posible porque si no, lo más probable, es que me descubriesen. Respiré hondo y salí al pasillo, en ese momento me sentí terriblemente observada, todas las fotos que había colgadas por la paredes clavaban sus oscuros ojos en mi menudo cuerpo, inconscientemente me agarré uno de mis mechones cobrizos y comencé a enroscarlo en mi dedo, estaba nerviosa, no había duda. Cuando llegué a la puerta de la habitación de mis padres, cogí el mango con cuidado y la abrí despacio, era consciente de que estaba sola pero sabía que lo que estaba haciendo no estaba bien, ya me habían dicho mis padres muchas veces cuando era pequeña que no podía entrar en aquella zona de la casa sin su permiso así que solo había visto dichos aposentos unas pocas veces y tampoco es que destacase mucho su interior, constaba de una cama de matrimonio en el centro, las paredes pintadas de verde musgo con caretas de sus viajes a Italia colgadas, una ventana que daba al parque al que iba a jugar de pequeña, un par de mesillas de un color rojizo y el armario caoba. Contuve la respiración y me adentré sin pensarlo dos veces, la habitación seguía igual, lo único que destacaba es que la cama seguía desecha pero no atisbé ningún cambio más. Corrí a la ventana para asegurarme de que mis padres no habían decidido adelantar su vuelta y luego me agaché para empezar mi búsqueda por debajo de la cama, pero lo único que había allí eran un montón de zapatos de mi padre; seguí intentándolo, abrí cajones, busqué debajo de sus trajes, hasta intenté descubrir algún escondite que hubiesen hecho para esconder objetos importantes como había hecho ella, pero todo fue inútil, allí no había nada. Suspiré derrotada, había sido una crédula al pensar que unos documentos tan importantes los tendrían en un lugar tan obvio; cuando ya me disponía a marcharme el móvil que tenía en mi bolsillo comenzó a vibrar provocando que el corazón casi se me saliera del pecho, lo cogí rápidamente y me relajé al ver que era Lara, una amiga de la infancia que se encontraba veraneando en Chicago.
-Dios, me has dado un susto de muerte- Le espeté- ¿No te dije que no me llamases ahora?-
-Perdóname pero es que estaba muy nerviosa, ojalá estuviese allí contigo-
Me senté en la cama de mis padres agradeciendo que no les hubiese dado tiempo a hacerla- Pues siento decepcionarte pero aquí no hay nada-.
-¡Qué!-.
-Lo que oyes, he mirado en todos los sitios posibles pero no encuentro nada-.
Se escuchó algo de ruido en la otra línea, seguramente estaría maldiciendo:- No puede ser Jess, estaba segura de que debía haber algo que nos mostrase la verdad-.
-Y yo, la verdad; soy la que más decepcionada está-.
-Lo dudo-.
Me tiré en la cama y apoyé la cabeza en la almohada de mi madre, pero al hacerlo mi cráneo impactó débilmente contra una superficie dura:- Pero qué demonios…-. Tiré por los aires la almohada y dejé al descubierto una caja de madera en la que ponía “Jessica”, mi nombre:- Lara, creo que lo he encontrado-.
Su amiga comenzó a gritar:- ¡Dime! ¡Qué es!-.
-Una caja-.
-¿Y qué hay?-.
-No lo sé-. Pasé embelesada mi mano por la cubierta.
-Pues ¡Ábrela!-.
-Lara, luego te llamo-. La colgó antes de poder escuchar sus quejas, me sentí mal por ella, pero necesitaba hacerlo sola, después de todo se trataba de mi vida; tragué saliva y lo abrí, había varias fotos mías de cuando era un bebé y muchos documentos; los cogí y comencé a leerlos. Mi sangre se heló en cuanto descubrí su contenido, todo lo que allí había me iba a cambiar por completo, la información comenzaba a dar vueltas en mi cabeza; estaba tan metida en aquellos papeles que no me di cuenta de que alguien pasaba a la habitación. Un escalofrío me recorrió la espalda y, cuando me fui a dar la vuelta para ver cuál era el problema, algo colisionó contra mi cabeza y una sombra negra comenzó a envolverme hasta que me atrapó y todo lo que había a mí alrededor desapareció.

LA CARA OCULTA: tortura.



Lo primero que sintió Kaila al recuperar la consciencia fue una fuerte presión en sus dos muñecas, un agudo dolor por la zona de la nuca y un pequeño escozor en la barbilla, seguramente la caída de la última pelea le había hecho una buena herida. Abrió con cuidado los ojos para cerciorarse de que se encontraba sola y, cuando estuvo segura, se incorporó con rudeza. Se sentía frustrada y furiosa, quería romper todo cuanto estuviese a mano; se miró sus muñecas y lo que vio empeoró mucho más su estado de ánimo. Unos grilletes oxidados oprimían con fuerza sus extremidades y las cadenas que había en ellas llegaban hasta la pared de hierro, provocando que la joven no tuviese prácticamente capacidad de movimiento. Consumida por la ira empezó a darles golpes contra el suelo sin éxito alguno.
-No fastidies, esto debe de ser una broma-. Intentó concentrarse en sus ataduras para formar un campo de fuerza pero algo no estaba del todo bien, no conseguía activarlo por más que lo intentase, era como si le hubiesen desconectado el interruptor.
-Genial, era justo lo que me faltaba, no me digas que el golpe me ha dejado tonta de verdad-. Suspiró, exasperada y luego comenzó a lanzar por los aires la paja en la que estaba sentada; al hacerlo creyó escuchar una pequeña risita no muy lejos, se quedó totalmente inmóvil y observó con detenimiento la oscuridad que reinaba en la otra mitad de la celda; cuando sus ojos se acostumbraron a la penumbra pudo distinguir un par de bultos temblorosos en una de las esquinas. Suponiendo que eran prisioneros demasiado atemorizados como para salir de su escondite decidió controlarse y animarles con una sonrisa.
-Podéis salir, no muerdo y, aunque lo hiciera, no creo que pudiese llegar a vosotros-. Y movió las cadenas juguetonamente.
Aquello pareció surtir efecto porque una niña de unos cinco años con unos cabellos encrespados de color castaño comenzó a acercarse a gatas.
-Anda, hola pequeña-.
Ella sonrió pero la voz del que debía ser el segundo bulto la detuvo:- ¡Quieta! ¡Ni se te ocurra acercarte más! Puede ser otro de sus trucos-.
-¿Trucos, de verdad piensas que tratarían así a uno de los suyos?-. Se arrepintió al instante cuando lo dijo; Drake trató como una auténtica prisionera a su hija para que cayesen en su trampa ¿Por qué no iba a poder hacerlo de nuevo?
Fue entonces cuando el niño decidió dejarse ver, tendría unos ocho años y parecía hambriento y deshidratado; rápidamente se puso delante de la niña y alzó sus brazos en ademán protector:- Pues sí, no sería la primera vez-.
Y Kaila, para su sorpresa, asintió con la cabeza:- Pues sí, estoy de acuerdo-.
-Entonces ¿Lo estás admitiendo?-.
-¡Ni en sueños!-. Aquel arrebato asustó a los dos niños:- Ni en mis peores pesadillas podría estar en el mismo bando que un psicópata como Drake, sólo de pensarlo me pongo mala-. Dijo mientras fingía un escalofrío.
La niña comenzó a reírse:- Es divertida-.
-Más bien rarita-.
-¡Oye!-. Protestó Kaila.
El niño asintió para sí:- Nunca han enviado a nadie así, quizás dice la verdad, pero ¿Por qué te han encerrado?-.
Kaila suspiró:- Porque soy su enemiga, pertenezco a un grupo que lucha contra él pero no me mata porque quiere un poder que yo tengo-.
Los ojos de la niña brillaron a causa de la emoción:- Qué guay-.
-No te lo creas, es mentira, es muy joven y los poderes no existen-.
Su incredulidad le molestó más de lo que esperaba así que decidió demostrárselo:- Aunque estás haciéndote el valiente estás muerto de miedo, deben de haberte hecho daño porque también sientes mucho dolor, además de dos tipos, físico pero también psicológico, por su magnitud diría que por la pérdida de alguien importante; estás muy preocupado por la niña, que también es muy importante para ti y quieres protegerla. La niña por el estilo aunque quizás está un poco menos atemorizada que tú, por lo que veo debéis de haber presenciado cosas terribles. Sois hermanos ¿Verdad?-.
Pero el chico no respondió, estaba demasiado sorprendido:- ¿Cómo sabes todo eso? ¿Eres adivina?-.
Kaila se rio:- Que va, puedo ver lo que sentís a través de vuestros ojos, si son muy fuertes puedo sentirlos yo misma-.
Al escuchar aquello la niña se arrastró hacia Kaila, se sentó en sus piernas y la abrazó:- Lo siento-.
Sonrió, era muy lista, era consciente de la magnitud del dolor que sentía por lo que había deducido que su nueva compañera también lo estaba sufriendo.
-¿Cómo habéis acabado vosotros aquí?-.
La niña se recostó en ella y el chico se estremeció:- Atacaron nuestro pueblo, vimos cómo asesinaban gente, a algunos de los adultos se los llevaron pero no sabemos para que, a nuestros padres y a nosotros nos dejaron juntos al principio pero un día vino un señor y les dijo que era hora de jugar, no sabemos lo que les hicieron pero cada día aparecían más mal heridos hasta que, a la semana, murieron. Nos llevaron a la zona de niños y nos hicieron pruebas, algunas muy dolorosas, cuando terminaban nos dividían en dos grupos, uno era el bueno y otro el malo, nosotros acabamos en el malo, pensamos que nos iban a matar, estuvimos sin comer y beber mucho tiempo pero esta mañana nos dieron un poco de agua y pan y nos trajeron aquí, luego apareciste tú por eso creíamos que eras nuestra asesina-.
Kaila tragó saliva:- Vaya-.Algo le olía mal ¿Por qué alimentar a dos niños a los que iban a dejar morir? ¿Era coincidencia que les hubiesen llevado a la misma celda? Imposible; se le revolvió el estómago al intentar imaginar qué era lo que tenían planeado, todo aquello era una locura.
La niña comenzó a jugar con el pelo de Kaila:- Nos vas a salvar ¿Verdad?-.
Al instante se le formó un nudo en la garganta ¿Qué debía decir? No podía desvelarles su teoría:- Lo… lo intentaré, de verdad que me gustaría sacaros de aquí-.
El niño suspiró y la niña se quedó relajada entre sus piernas; Kaila estaba intentando encontrar una solución cuando se escuchó el sonido de la puerta al abrirse, todo su cuerpo se tensó y los niños se escondieron con dificultad detrás de ella. Se levantó y se encaró como pudo al musculoso hombre que tenía delante, pero cuando se encontró con sus ojos se quedó sin respiración. Instintivamente agarró a los niños, algo que le debió parecer divertido al carcelero porque sonrió.
-Te lo advierto, ni se te ocurra acercarte-.
Él se acercó unos cuantos pasos y sonrió:- O qué-.
Kaila no vaciló:- O te daré una paliza que no olvidarás en la vida-.
Como era de esperar el hombre no hizo caso, alargó la mano para coger a uno de los niños y, en cuanto lo hizo, Kaila lanzó su pierna, le dio una fuerte patada en la barbilla que le desorientó y luego le incrustó el pie en la boca del estómago lo que hizo que se apartase, tambaleante. Kaila intentó acercarse para rematarle pero las cadenas se lo impidieron, quiso deshacerse de ellas tirando pero no consiguió nada. Los niños sonrieron al ver la fuerza de su nueva compañera, debían de sentir por primera vez algo de esperanza, pero el haber podido darle un par de golpes no cambiaba la situación en la que se encontraban y Kaila era muy consciente de ello.
El hombre le lanzó una mirada envenenada pero ella se mostró impasible:- Serás zorra, vamos a ver hasta dónde llega esa resistencia-. Lanzó un silbido y otros dos guardias aparecieron; sintió como se le encogía el estómago ¿Qué iba a hacer?
-Encadenadla en la pared, no quiero que mueva ni una sola parte de su cuerpo-.
Los soldados obedecieron al instante, en cuanto sintió sus manos encima comenzó a forcejear, les dio unos cuantos golpes que les hizo retroceder pero no tardaron mucho en conseguir su objetivo. Sintió como apoyaban sus muñecas en el frío hierro y las aprisionaban con unas nuevas cadenas; los niños, al ver que la situación se estaba complicando, se separaron cuanto pudieron y se acurrucaron en una esquina intentando de esa manera pasar desapercibidos. Cuando por fin consiguieron atar sus tobillos y su abdomen el hombre acercó su rostro al de ella; podía sentir perfectamente su aliento putrefacto, pero no se echó hacia atrás.
-Te va a encantar lo que te voy a mostrar ahora, encanto-. Kaila frunció el ceño y le escupió en la cara; el hombre gritó violentamente y, cuando se hubo limpiado, le dio un inesperado puñetazo en la cara. Tuvo la sensación de que la cabeza le había comenzado a dar vueltas, la nariz empezó a sangrarle por los dos orificios, sentía como sus piernas le temblaban pero gracias a los grilletes nadie se dio cuenta. El hombre le agarró con rudeza por la barbilla herida y, cuando se encontró con sus ojos, susurró:- Empecemos-.
Este se volvió hacia los niños justo cuando alguien metía un extraño instrumental en la sala, al principio Kaila no supo interpretar para qué podían necesitar aquello, pero cuando escuchó los gritos de los pequeños todo encajó.
-¡No! ¡Espera! Sé que te gustaría jugar conmigo a ese juego ¿Verdad? Déjalos en paz-.
Él se dio la vuelta un momento y sonrió:- Entonces no sería divertido-.
El niño se había puesto delante de su hermana, el pecho le subía y le bajaba a una velocidad vertiginosa; al verle el hombre le cogió por la camiseta y le lanzó por los aires provocando que se diera un fuerte golpe contra la pared. El niño intentó como pudo volver junto a la pequeña pero uno de los guardas le cogió, le arrancó la camiseta y le colgó al techo por las manos. El hombre cogió a la niña por su pelo y la arrastró hasta donde tenía el material, luego la sentó en una silla y la inmovilizó con unas hebras de cuero.
-Vamos a jugar a un juego ¿Vale? Yo te voy a hacer una serie de cosas que te van a doler pero tú tienes que intentar no gritar porque si lo haces castigaremos a tu hermano ¿Lo has entendido?-.
Al escuchar aquello Kaila comenzó a luchar otra vez contra sus ataduras:- No lo hagas, son sólo niños-.
Él sacó un cuchillo, lo apoyó en el brazo de la niña y miró a Kaila:- Por eso mismo lo hago-.
Y dicho aquello comenzó a dibujar una línea por el brazo de la pequeña, la sangre brotó al instante y el primer grito salió de entre sus labios.
-Vaya, pues sí que empezamos mal-.
El soldado que había al lado del niño sacó un látigo bañado en una especie de sustancia química y le pegó con todas sus fuerzas en la espalda, al ver aquello Kaila no pudo reprimir una arcada, la piel que había sido tocada por aquel líquido se estaba deshaciendo. Al percatarse la niña comenzó a llorar lo que fue un grave error porque había otro castigo para esos casos.
-Anda, no te lo he dicho, si lloras, también te lo haremos a ti-.
-¡No!-. Pero el grito de su hermano no sirvió de nada, el látigo colisionó con la pequeña espalda de la pequeña, el dolor era tan insoportable que la niña gritó hasta que sus cuerdas vocales se desgarraron, lo que hizo que su hermano recibiese uno más.
Kaila intentó apartar la mirada, aquello era insoportable, pero el soldado que había a su vera la obligaba a contemplar la escena. Las torturas fueron aumentando conforme pasaba el tiempo, los gritos y las súplicas resonaban en los tímpanos de la joven provocándola un terrible dolor de cabeza, ya ni siquiera era capaz de reconocer aquellas masas palpitantes que se retorcían en el suelo, no podía entender cómo sus corazones podían seguir latiendo. Estaba a punto de perder el conocimiento, el olor de la sangre y la carne quemada había penetrado en ella provocándola unas fuertes arcadas, si seguía en pie era gracias a las cadenas que la aprisionaban contra la pared. Estaba a punto de caer inconsciente cuando el hombre se acercó a ella y le dio un par de bofetadas para que se despejase.
-Ya no eres tan fuerte ¿Verdad?-. La agarró con fuerza de la mandíbula y la obligó a ver lo que quedaba de los niños:- Mírales, ni siquiera parecen humanos y de algún modo siguen con vida-.
No pudo aguantarlo más, sintió como un líquido caliente subía rápidamente por su garganta, intentó retenerlo en la boca pero no lo consiguió, lo expulsó casi con ansiedad hasta que su estómago se vació. El hombre había conseguido apartarse a tiempo, cuando la joven terminó él comenzó a reírse.
-Vaya, muy bonito, será mejor que lo dejemos por ahora, pero no te equivoques-. Su semblante se ensombreció y con fuerza atrapó la garganta de Kaila entre sus manos:- No te dejaré en paz, cada media hora vendré con otro par de niños y les haré lo mismo que a estos, te haré verlo una y otra vez hasta que no seas capaz ni de saber quién eres-.
La soltó bruscamente, luego cogió un cuchillo y se acercó a lo que quedaba de la niña, no quiso demorarse más por lo que se lo clavó directamente en el pecho; luego le tocó al niño, cuando le cogió Kaila pudo distinguir sus ojos y no pudo aguantar las lágrimas cuando vio que lo último que iba a sentir antes de morir iba a ser un oscuro odio hacia ella por haberles dado falsas esperanzas.

Una persona ciega (Abre los ojos)

Nunca sabes lo que el destino te depara, mientras creces te vas haciendo una idea de cómo quieres ser y a qué te quieres dedicar, piensas que nada en el mundo puede hacer que cambies de idea porque crees que eso es lo que realmente deseas; pero a veces esas ideas que te habías hecho son solamente fantasías de niña, piensas que la vida es como un cuento de hadas hasta que descubres que todo es más complicado de lo que parece. Yo era una de esas personas, vivía felizmente en mi burbuja sin preocuparme por lo que pasaba en la sociedad, en mi cabeza sólo existía una cosa, la victoria; para mí lo único verdaderamente importante era entrenar y ser la mejor jinete de España, o incluso mejor, del mundo. Llegó un momento en el que me cegué por el reconocimiento que estaba consiguiendo y me creí el centro de atención. Sin embargo una muerte repentina hizo que mi vida diese un giro de ciento ochenta grados, pensé que aquel acontecimiento era lo peor que me había ocurrido, tendría que abandonar todo lo que para mí era importante, incluyendo los concursos, odié a mis padres; pero entonces algo hace que abras los ojos y te das cuenta de que lo que tú has pasado no es nada comparado con lo que padecen otras personas y, lo curioso, es que ellos son los que siempre lo afrontan con una sonrisa. Yo tuve la increíble suerte de conocer a una de ellas y fue la que consiguió salvarme de aquel mundo de grandilocuencia en el que estaba metida; cambié y gracias a ello mi futuro ha sido rescrito, quizás no sea tan deslumbrante como era mi anterior sueño, pero este nuevo destino me dejará auxiliar a otras personas y ayudarlas a brillar aunque sólo sea un corto periodo de tiempo.

SUEÑOS: un pequeño susto

-Maika-.
Maika se dio la vuelta y se quedó mirando al joven de ojos azules que se acercaba a ella, sus músculos se contrajeron de la emoción que le inundó el pecho y no pudo contener la sonrisa que brotó de sus labios al estar a su lado.
-Tenemos que terminar el cuadro-. Le dijo Ian.
Ella asintió, Ian examinó sus encantadores ojos verdes en busca de algo que delatara su salud, pero parecía que todo estaba bien, en sus ojos lo único que había era calidez.
Bajaron al aula de arte hablando sobre la salud de ella y el domingo de él, un nuevo ambiente se respiraba entre ellos dos, una nueva compenetración, una conexión. El aula de arte estaba totalmente vacía así que colocaron todos los utensilios para comenzar con el trabajo, Ian la abrazó con ternura y deslizó su mano por el brazo de la joven hasta llegar a su destino, un escalofrío recorrió la espalda de la chica, agradeciendo su contacto. Terminaron el trabajo muy pronto, todavía le sobraban diez minutos así que Ian le dio a Maika la vuelta, pero fue demasiado deprisa, el pincel que sujetaba ella se encontró con la cara del joven formándole un gran punto negro en la cara. La risa de Maika resonó por todo el aula, Ian, haciéndose el molesto, cogió otro de los pinceles y le restregó pintura azul por la nariz. Maika se quedó con la boca abierta e Ian comenzó a reírse:- Eso para que te rías de mi otra vez-.
Entonces Maika cogió el vaso que contenía el agua sucia y empezó a removerlo, Ian comenzó a irse hacia la puerta, con las manos extendidas hacia ella para intentar tranquilizarla:- Maika, piensa lo que vas a hacer, no tengo otro uniforme-.
Maika se quedó un momento quieta mientras fingía que estaba pensando:- Si, creo que ya lo he pensado-.
Y comenzó a correr detrás de él, Ian se escondía detrás de los lienzos y de las mesas, intentando escapar de aquella mezcla de colores, las risas se podían escuchar hasta en el piso de arriba. En un descuido por parte de él Maika consiguió que el agua cayese en la parte de detrás de su camisa. Ian se quedó un momento quieto observando la cara de Maika, que se había llevado las manos a la boca.
-Te vas a enterar granujilla-.
Las palabras de Ian hicieron que Maika se pusiera a correr mientras gritaba y se reía, Ian comenzó a perseguirla, al final consiguió cogerla y la dio vueltas sin cesar entre sus brazos. La risa de Maika empezó a desvanecerse y algo de tos la sustituyó, Ian pudo sentir como su tripa se contraía así que decidió dejarla en el suelo, pero las piernas de Maika no conseguían sostener todo su peso y antes de que chocara contra el suelo Ian consiguió agarrarla. La tumbó en el suelo, Maika se apretaba con fuerza el estómago con los dos brazos, mientras una tos muy débil salía de su boca. Ian, desesperado, la cogió en brazos:- Tranquila, te voy a llevar a la enfermería-.
Maika intentó protestar pero al intentar hablar su cuerpo se contrajo en una convulsión, unas gotas de sudor comenzaban a brillar en su frente así que no quiso esperar más:- Me da igual que no quieras Maika, esto no es normal-.
Salió rápidamente del aula y comenzó a correr por los pasillos en busca de la enfermería, pero Naira no le había enseñado el camino y en ese momento no había nadie por la zona. Cuando se disponía a entrar en el despacho de la tutora Maika consiguió hablar:- Ian, por favor, busca a Naira, está en el aula de ordenadores, en este pasillo-.
Ian le clavó su mirada angustiada:- Maika, necesitas un médico-.
Pero ella insistió:- Por favor-. Y al decir esto su cuerpo volvió a convulsionarse a causa del dolor.
Ian obedeció sin rechistar, abrió con brusquedad la puerta del aula de informática a causa de la desesperación; allí dentro se encontraba Naira como acababa de decir. En cuanto vio a Ian se levantó del ordenador e intentó tranquilizar a los demás chicos que había en la sala:- No os preocupéis, todo está bien-. Rápidamente cerró la puerta tras de sí y acarició el rostro sudado de Maika:- ¿Qué ha ocurrido?-.
Ian comenzó a hablar muy deprisa:- No estoy seguro, habíamos acabado, empezamos a hacer el tonto, yo la empecé a dar vueltas y de repente empezó a toser-.
Naira le miró con algo de compasión:- Tranquilo ¿Vale? No te culpes, ha estado así de débil durante todo el fin de semana, ahora mismo me la llevo a casa-.
Ian se negó a entregársela:- No digas tonterías, necesita un médico-.
Naira se restregó la frente, nerviosa:- Ian, ya la vio un médico, no tendría que haber venido, pero solo pensaba en las malditas clases y en el maldito cuadro, tendría que haber impedido que viniese pero me parecía que estaba bien, ha sido por mi culpa, así que deja que me la lleve a casa-.
Un gemido procedente de la garganta de Maika dio por zanjada la discusión, Ian colocó el cuerpo de Maika en la espalda de Naira y las acompañó hasta la puerta de salida para asegurarse de que Naira podría con ella.
-Dile a la tutora lo que ha pasado, mañana cogeré su mochila-.

Ian asintió, pero no se movió de allí hasta que las dos figuras desaparecieron al girar la esquina de uno de los edificios, una furia jamás sentida a causa de la impotencia se apoderó de los músculos del joven, necesitaba descargarlo en algo así que se acercó a una papelera que había en el patio y comenzó a golpearla, la pisó, le dio puñetazos, patadas y estuvo así hasta que la papelera estuvo irreconocible. Respiró hondo y miró el edificio que tenía delante, era hora de entrar y hablar con la tutora.

Tributo: katniss y petta (Los juegos del hambre)

El vídeo que voy a subir a continuación es uno de mis preferidos. Trata sobre la historia trágica y complicada de los protagonistas del libro "Los juegos del hambre". Este libro es uno de mis preferidos así que me apetecía compartir un vídeo que me ha ayudado en muchas ocasiones a inspirarme y seguir escribiendo. La relación que tienen estos dos personajes es única y no es fácil conseguir que esa conexión que se forma en el mundo de la autora se entienda en el real.

Espero que os guste tanto como a mi :)
https://www.youtube.com/watch?v=1cqZD3lG3lw

LA CARA OCULTA: el baile.


La noche transcurría apaciblemente en el internado; la velada había resultado ser todo un éxito, tanto los padres como los alumnos se divertían y aprovechaban la ocasión para hacer nuevas amistades. Las dos hermanas intentaban distribuir su tiempo para poder estar con su familia y con sus amigos, después de todo, debían aprovechar una nochevieja en la que iban a estar todos Juntos. Durante la mayor parte de la fiesta Ollie estuvo en la pista de baile disfrutando de una música totalmente fiestera, era tan electrizante que no podía parar de moverse. Las once y media llegaron en un abrir y cerrar de ojos y ya se podía notar en las personas la emoción del año nuevo; Dan se la llevó a la barra y pidió un par de Coca-Colas.
-Dios, qué bien sabéis dar fiestas aquí-.
Dan sonrió y le dio su bebida a la joven:- ¿Te diviertes?-.
Ella se bebió más de la mitad de un solo trago y se rio:- ¿Bromeas? Es la mejor fiesta en la que he estado-.
-Me alegro-.
Ollie miró distraída la pista de baile:- ¿Todos los años es así?-.
-Más o menos, siempre varía algún detalle, sin embargo, yo pienso que este año es mucho mejor-.
Ella clavó sus curiosos ojos en su pareja:- ¿Por? ¿Los dulces son mejores?-.
Él comenzó a reírse:- No, aunque es verdad, pero no es lo que iba a decir-.
-¿Entonces?-.
Dan sonrió:- Este año es mucho mejor porque estás tú-.
Ollie se quedó durante unos segundos sin respiración y sintió cómo su rostro se sonrojaba, quiso contestarle, decirle lo que había sentido por él desde aquel primer día en el pasillo del despacho del director, pero las palabras no le salieron al recordar el rostro sereno de Mike antes de que sus padres llegaran, y esos ojos…
-Bueno chicos, os habla es DJ de la fiesta y vamos a cambiar un poco el ritmo ahora que está tan cerca la hora esperada así que coged a la pareja con la que habéis venido y dejaos llevar-.
Una melodiosa canción invadió por primera vez el salón y todos los asistentes se fueron emparejando para comenzar a bailar; Ollie miró embelesada la escena y fue entonces cuando Dan extendió su mano y sonrió:- ¿Te apetece bailar?-.
Sus mofletes volvieron a colorearse y asintió rápidamente, no podía permitirse el desperdiciar otra oportunidad, pero cuando se dirigían a la pista de baile se cruzaron con Naya y Mike, ella estaba enfrascada en uno de sus libros y Mike esperaba pacientemente con las manos en los bolsillos.
Inconscientemente Ollie se detuvo y miró a Mike:- ¿No bailáis?-.
Mike señaló a su compañera:- Ella no sabe bailar y a mí no me va mucho-.
Naya intentó defenderse:- No es que no sepa bailar, es que no sé dejarme llevar-.
Mike subió los hombros y Ollie sintió una nueva punzada en el pecho, pero volvió rápidamente a la realidad en cuanto Dan le hizo una señal; se despidieron de sus amigos y se fueron. Cuando llegaron a la pista el joven apoyó sus manos en la cadera de Ollie, lo que consiguió ponerla aún más nerviosa; intentó serenarse, si seguía en aquel estado no iba a conseguir dar ni un paso decente. Dan comenzó a moverse y lo que descubrió la dejó hechizada; sus pasos eran delicados y armoniosos y la guiaba con una facilidad inmensa, parecía imposible que alguien tan alto como él fuese tan grácil bailando. Ollie estuvo durante toda la canción sumergida en la poderosa magia del joven, disfrutando cada segundo que pasaba con él y admirándolo con más fervor. Pero repentinamente, Dan comenzó a aminorar la marcha hasta que los dos quedaron sumidos en un leve movimiento de cadera; Ollie le miró sin entender por qué había hecho aquello, pero entonces se dio cuenta de que sus ojos se habían incrustado en sus labios y su aura se mostraba extrañamente agitada. Al instante supo cuál era su intención así que decidió que lo mejor era dejarse llevar; sin embargo, en cuanto entrecerró los ojos dispuesta a recibir el cariñoso regalo de su pareja, la imagen de Mike volvió a surgir ante ella. Alterada los abrió de golpe y, cuando vio de nuevo el rostro de Dan, sintió el deseo repentino de huir, no quería seguir con aquello, pero tampoco tenía la fuerza de voluntad suficiente para detener a su amigo.
-¡El DJ dice que hay que cambiar de pareja!-.
El alboroto que se formó ante aquella noticia hizo que se separasen, salvando a la joven de aquel beso, pero al ver que se había perdido entre la multitud, se inquietó; debía encontrarle, sin él no iba a conseguir ubicarse. Otra balada comenzó a sonar y las nuevas parejas que se habían formado comenzaron con el baile. Ollie consiguió encontrar una vía de escape así que la siguió, pero el chico con el que se encontró al otro lado no resultó ser de su agrado.
-Buenas noches, bella dama-.
Ella se puso a la defensiva:- Hola, Jun-.
Él se inclinó y extendió su mano:- ¿Me concede este baile?-.
Ollie dio inconscientemente un paso atrás:- Verás…-.
Pero en ese momento alguien le agarró de la mano y la atrajo hacia sí. Instintivamente cerró los ojos al ver que iba a colisionar contra el cuerpo de una persona, pero este la detuvo con facilidad, apoyó las manos en sus caderas y comenzó a bailar. Cuando los volvió a abrir se sorprendió al ver quien era su secuestrador.
-¡Mike!-. Él ni la miró:- ¿Qué crees que estás haciendo?-.
-Bailar-.
La respuesta la dejó durante unos segundos descolocada:- No, me refiero a que por qué has sido tan brusco, lo tenía todo bajo control-.
Él subió los hombros:- Te he visto y me ha apetecido bailar-.
Ella subió las cejas e intentó atisbar un poco del color de su aura, pero la había ocultado muy bien:- Creía que no te iba lo de bailar-.
-Así es-.
Ollie suspiró:- No te entiendo-.
-Mejor déjate llevar-. Y en cuanto dijo aquello soltó una de sus manos, la dio una vuelta y luego la inclinó. Ollie se sonrojó y su corazón comenzó a latir con fuerza, era realmente bueno, sus pasos parecían los de un profesional. Sacudió la cabeza ¿Qué era lo que le ocurría? Cada vez que estaba con él sentía unas ganas inhumanas de permanecer a su lado, y no solo eso, había rechazado el beso de uno de los jóvenes más buenos del mundo por acordarse de él ¿Por qué de repente se sentía tan a gusto a su lado? ¿Sería por su repentino cambio de actitud hacia ella? Pero, aun así, seguía siendo el mismo chico frío y borde; frunció el ceño e intentó recordar el mágico momento que habían compartido Dan y ella; sin embargo le fue imposible, sus ojos no podían apartarse del concentrado joven que seguía meciéndola con dulzura y exhibiéndola ante los demás con elegancia ¿Era aquel el verdadero Mike? No lo sabía. Sentía que su deber era parar aquel espectáculo, que quizás así le estuviera haciendo daño a Dan, pero su cuerpo no le respondía así que simplemente decidió dejarse llevar y poner luego orden a sus pensamientos.

Kaila cada vez estaba más irritada, si al hecho de que odiaba los bailes lentos se le unía que su pareja era una patosa, las consecuencias de su elección podían ser pésimas si no conseguía controlarse. En ese momento se arrepintió de no haber podido negarse ante Frank, los sentimientos que había en aquellos tímidos ojos habían hecho que su carácter de hierro cediera, pero viendo el panorama conseguido hubiese sido mejor simplemente ignorar su mirada. Cuando el DJ anunció el cambio de pareja soltó rápidamente a Frank y se dispuso a huir de aquella situación infernal en la que se había visto envuelta, pero Axel apareció de la nada y le obstruyó el paso.
Kaila frunció el ceño:- Mira, si ya de por sí no soporto los bailes lentos, contigo no podré aguantar las ganas de vomitar-.
La música comenzó a sonar y las parejas empezaron con la danza dejándoles encerrados en la pista.
-Ya no tienes opción-.
La furia hizo que su rostro se sonrojase:- Sí que la tengo, puedo abrirme paso a empujones-.
Ella pasó por delante de Axel dispuesta a cumplir con lo que había dicho, pero él la agarró por el antebrazo para detenerla:- Kaila, espera-.
-¡Suéltame!-.
El empujón recibido casi provocó que Axel se desequilibrase, pero no quiso darse por vencido así que la siguió por el camino que estaba formando su compañera.
-Podrías quedarte quieta y escucharme un momento-.
-No, no quiero que te vean con alguien tan masculina como yo-.
Se quedó sin respiración ante la provocación de Kaila, pero supo mantener la compostura:- No digas tonterías, sólo quiero arreglar esto-.
-¿Arreglar?-. Ella se detuvo y lo miró directamente:- No lo intentes porque no puedes, es imposible que tengas una excusa por haberme dicho aquello, lo único que puedes hacer es mentir y no voy a creer ni una palabra de lo que digas-.
-Te equivocas, sí que tengo una explicación-.
Ella se quedó un momento en silencio para analizar lo que le había dicho, luego apretó los puños y le señaló con el dedo:- Da gracias a que estás rodeado de gente porque si no ya estarías volando por los aires-.
-Kaila, es verdad-. Intentó apoyar su mano en el brazo de la joven pero ella se apartó.
-Me has hecho mucho daño y no voy a dejar que me lo vuelvas a hacer-.
Entonces la música se detuvo; el DJ comenzó a examinar su instrumental pero no conseguía descubrir cuál era el problema. Kaila observó con detenimiento los altavoces, tenía un mal presentimiento; rápidamente intentó encontrar a su hermana entre los bailarines y la divisó a unos metros de ella, junto a Mike, y descubrió en ellos el mismo sentimiento que había experimentado. Ollie percibió la mirada de su hermana, clavó sus preocupados ojos color miel en ella y, como si con eso hubieran conseguido comunicarse, las dos comenzaron a abrirse camino para llegar lo antes posible a la mesa donde estaban sentados sus padres. Cuando llegaron Junto a ellos no tuvieron tiempo de articular palabra alguna, la voz de Mason comenzó a sonar por toda la sala, él había sido quien se había hecho con el control de los altavoces.
-Miembros de la clase S vayan a la entrada del internado urgentemente, los demás mantengan la calma y sigan con la fiesta, las puertas estarán selladas hasta nueva orden-.
Ollie miró de reojo a sus padres, sonrió y luego se llevó a su hermana a un lado:- Con clase S se refiere al equipo especial ¿No?-.
Ella subió los hombros, estaba igual de perdida:- No lo sé, supongo-.
Ollie comenzó a ponerse nerviosa, pero no debía dejar que sus padres lo notasen así que respiró hondo y se volvió nuevamente hacia ellos.
-Papá, mamá, creo que nos llaman a nosotras así que, por si acaso no os volvemos a ver, venimos a despedirnos-.
Su madre sonrió:- No te preocupes, vamos a pasar la noche aquí y nos vamos a ir mañana por la tarde así que no nos perderéis de vista tan fácilmente-.
Ollie sintió por detrás el aura impaciente de Mike, tenían que terminar ya. Abrazó a sus padres y agarró a Kaila del brazo para animarla a que se moviera pero su padre las retuvo unos segundos más.
-Tomad esto-. Les dio a cada una de ellas una pequeña cajita de color crema, decoradas con dos grotescos lazos de terciopelo, uno blanco y otro negro:- Por si acaso no os volvemos a ver-.
Ollie sintió un fuerte retortijón, estaban a punto de hacer lo que sus padres les habían hecho cada año, aquello por lo que se había sentido tantas veces traicionada; no quería irse, pero ¿Qué otra opción tenía? Seguramente eso era lo que habían sentido sus padres cada vez que las dejaban solas en casa.
Sintió la necesidad de esconderse entre los fuertes brazos de su padre y dejarse proteger, algo que no había hecho desde que tenía cinco años, pero la enérgica voz de Kaila llamándola le hizo entrar en razón. Le regaló una sonrisa a su padre y soltó un débil:- Gracias-. Y antes de darse cuenta ya estaba corriendo hacia el punto de encuentro.