miércoles, 18 de mayo de 2016

#JornadaEduRioja


¡Hola de nuevo guardianes!

Cada vez queda menos para acabar el curso, pero eso no quiere decir que nuestra lucha contra el acoso escolar haya terminado.

Hoy comienzan unas jornadas en La Rioja pensadas para hablar sobre la importancia de la concienciación, la educación en las nuevas tecnologías y la necesidad de mantenernos al día en el aula.

Mi libro "Bajo mi piel" y yo, vamos a formar parte de esta iniciativa. Mañana, 19 de mayo, estaré por la mañana dando una conferencia a las 10 de la mañana destinada sobre todo a alumnos y profesores. Será bastante interactiva e intentaré que los niños entiendan el peligro y el componente emocional implicado en este fenómeno, siempre con la ayuda de escenas del libro.

Por la tarde, a las 18, vuelvo a ponerme en acción, pero en esta ocasión será una conferencia más adulta. Se hablarán sobre temas algo duros como las patologías que se pueden desarrollar o los traumas que marcan a los niños que lo sufren. Nos meteremos en la cabeza de un niño acosado y viajaremos con él, nos haremos sus mismas preguntas y llegaremos a sus conclusiones, intentando conseguir que, al salir de la sala, puedan ponerse en el lugar de un niño acosado y puedan apoyarlo.

A continuación os dejo el enlace al programa para que podáis echarle un ojo, sinceramente creo que es una jornada muy completa, con buenas colaboraciones y mucho que aportar 


Me hubiese gustado estar en la apertura pero, por motivos de trabajo, no he podido ir, sin embargo todo el que quiera hablar conmigo o quiera que le dedique el libro, mañana estaré todo el día en estas jornadas de la Rioja ¡Así que ya sabéis dónde encontrarme! Si estáis por la zona estáis más que invitados a pasaros por allí.

Y sin más termino esta pequeña introducción a las jornadas ¡Espero que sea de vuestro interés!




Nos vemos en el próximo secreto, guardianes :)

viernes, 13 de mayo de 2016

Te cambio un beso por una sonrisa.


Es extraño el efecto que ejerce en nosotros la presencia de un niño. Su tacto, su manera de ver el mundo, la pureza que desprende una simple mirada, la curiosidad que hace que puedan formar universos llenos de sueños y esperanzas…

Irradian algo mágico, una sensibilidad que muchos pierden con el paso de los años, una pureza que para algunos es difícil de manejar. Pero eso es lo que nos recuerda quiénes somos, es lo que nos da vida, lo que nos transporta a esos tiempos en lo que lo único que nos importaba era jugar con nuestros amigos hasta que llegaba la hora de la cena y reír hasta que nos dolía el estómago.

El mundo de los niños supera nuestro mundo terrenal, el de los deberes y las responsabilidades, todavía no ha sido envenenado… o al menos no debería serlo.

Hay muchas razones por las que los niños pueden perder su infancia demasiado rápido, y una de ellas es la enfermedad.

En nuestros hospitales hay muchos niños que, por motivos de salud, necesitan detener su tiempo, dejar guardado el baúl de los juegos y madurar rápidamente para poder hacer frente a ese villano que amenaza con obstaculizarle su futuro.

Los niños no son tontos, saben a lo que se enfrentan, incluso si no se les dice nada pueden notarlo. Muchos deciden despedirse del Peter Pan que hay en su interior y convertir la enfermedad en el centro de su existencia, y es esto lo que nosotros no podemos permitir.

Pasar por algo así es muy duro, aterrador, pero no podemos dejar que esa situación haga que el niño se pierda una de las etapas más bonitas de la vida. Tenemos que convertir esas paredes blancas en su habitación, transformar el hospital en el escenario de una película de aventuras en la que él es el gran protagonista y hacerle entender que esa medicina que en ocasiones le hace tanto daño es el arma que necesita controlar para ganar la lucha.

Hoy, en el día del niño hospitalizado, se ha empezado una campaña llamada: Te lanzo un beso. Unámonos a este evento y enviémosles todo nuestro cariño para recargar su batería, lancémosles todos los besos que podamos para que estos niños no pierdan su alegría y veamos esa sonrisa que ilumina nuestro mundo.

Yo les lanzo un beso, un beso sincero que espero llegue a sus corazones.

¿Y tú? ¿Te unes?


lunes, 2 de mayo de 2016

TRIBUTO: Día mundial contra el acoso escolar.

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No podemos entender el poder que tiene el miedo sobre nuestras almas hasta que nos encuentra y nos atrapa entre sus garras.

Es asfixiante, agotador, destructivo… el no poder caminar libremente sin pensar en lo que nos pueden hacer en cuanto pisemos el patio del colegio es algo que ningún niño debería experimentar, pero cada vez son más los alumnos víctimas de la violencia en las aulas.

Los más pequeños deberían descubrir el mundo sin miedo, aprender lo que es bueno y lo que es malo sin corromper sus frágiles corazones, intentar que el veneno que la sociedad nos inyecta con la edad no les afecte, pero ni siquiera lo tenemos en cuenta, y al final, esa toxina que tienen todos los adultos, acaban contagiándosela  a los menores.

Si mezclamos esa inocencia e inmadurez con la oscuridad, los niños acabarán descontrolándose y abusaran de aquellos que crean que son más débiles, y no por un motivo en particular, es simplemente algo que han aprendido a través de los mayores que les rodean.

Algunos no pueden soportar ese maldito infierno en el que se ha convertido su universo, así que deciden que lo mejor es dejar de existir. Otras muchas víctimas se esconden, intentan olvidarse de aquella terrorífica época que les marcó para siempre y llevar una vida normal; pero por dentro esa persona ha sido destrozada y, por tanto, ha dejado de ser la misma que una vez fue.

Yo fui una de ellas. 

Durante mucho tiempo pensé que lo mejor era ocultar las incontables heridas que tenía mi corazón y superarlo en silencio, mis profesores me habían dicho tantas veces que lo que había pasado no había sido para tanto que al final tuve que creérmelo, convencerme  de que tenían razón y de que lo había exagerado; pero mi interior estaba demasiado demacrado, así que no fue capaz de llegar a un acuerdo con ese razonamiento.

Durante mi estancia en aquel camino lleno de minas creí que nunca llegaría a encontrar una salida, pensamientos oscuros se abrían paso en mi mente y me empujaban a hacer algo que sabía que no debía hacer; pero entonces una mano amiga me agarró y me obligó a cambiar de sendero.

Ahora, una vez recuperada, me levanto con la ayuda de mi libro "BAJO MI PIEL", para demostrarle a la gente que sí se puede superar, quiero que todos los que han pasado por ese infierno dejen de agachar la cabeza y escapen del miedo, que todos los niños que lo están sufriendo puedan dar un paso adelante y pidan ayuda, porque, aunque muchos adultos sigan sin entender la gravedad del acoso, hay algunos que ya se están uniendo a la guerra que hemos declarado contra la violencia escolar.

Concienciemos a la sociedad, tanto a los más pequeños como a los más mayores, este fenómeno es un gran problema, pero todos juntos podemos vencerlo. Me gusta pensar que, a través de la palabra y la sensibilización algún día podremos erradicar el bullying de los colegios y podremos convertir este mundo en un lugar mejor para los más pequeños.


Ha llegado la hora de escapar de nuestro verdadero enemigo, "Bajo mi piel" solo ha sido el primer paso, el empujón para entender lo que sucede en el interior de una persona que está sufriendo acoso, para ponerse en la piel de alguien que lo vive; así que liberémonos del miedo y plantemos cara.

#Borraelacoso
Por un mundo sin violencia.

lunes, 18 de abril de 2016

Jornadas de Corral de Almaguer


¡Hola guardianes!

Esta tarde seguimos con nuestra lucha contra el acoso escolar en unas jornadas que se van a realizar en Corral de Almaguer (Toledo).
Esta semana empieza allí la semana cultural del 2016, habrá varias actividades de todo tipo y a nosotros nos han invitado para formar parte de ellas.
Sólo estaremos esta tarde, la ponencia empezará a las 19 y terminará sobre las 21 más o menos. Todo el que quiera asistir está más que invitado, hablaremos más a fondo sobre los pensamientos y los sentimientos que experimenta alguien que sufre acoso escolar, nos meteremos en su interior y entenderemos por qué es tan importante darle la importancia que se le está intentando dar.
¿Quieres saber cómo es el mundo dentro de las aulas? Pues es tu oportunidad.
Por supuesto, si vives por la zona y te apetece comprar el libro o una dedicatoria, siempre llevamos libros y bolígrafos encima ;)
A continuación os dejo el enlace a la página donde podréis encontrar la programación de estas jornadas:

http://www.corraldealmaguer.es/recursos/cultura/Diptico_Semana_Cultural_2016.pdf

Y eso es todo lo que quería deciros.

¡Sigamos trabajando por un mundo mejor!

Nos vemos en el próximo secreto ;)

martes, 15 de marzo de 2016

El reencuentro


Los nervios se me dispararon en cuanto lo supe.

Hacía mucho tiempo ya desde la última vez que nos vimos. La separación vino de golpe, sin ningún tipo de aviso, solo descubrí que había dejado de venir a las cuadras cuando los fines de semana llegaban y ella no aparecía.

Nos había dejado sin ni siquiera decir adiós, pero yo parecía ser el único al que le importaba.

Nunca mencionaron el tema, las clases seguían impartiéndose a pesar de la ausencia de una de las alumnas y yo, aunque no hacía más que negarme y dejar claro que no quería como compañera a otra que no fuese ella, me vi obligado a seguir trabajando, a dejar que una completa desconocida se pusiera en mi lomo y me ordenase hacer los malditos ejercicios que hacía día tras día.

… a paso... a trote... diagonal... círculo... cambio de sentido... serpentina... pasar por las barras tiradas en el suelo... galope...

Estaba cansado, y ya no solo por tener que hacer siempre lo mismo, era porque, desde que se había marchado, sentía que nadie me comprendía.

A veces me asustaba o no entendía las órdenes que me daban. Jope ¡Era solo un potro! Quería libertad, hacer algo divertido, aprender movimientos nuevos y salir a correr por el campo, era por eso mismo por lo que a veces me botaba, pero no lo hacía con la intención de hacerle daño al jinete, me salía de manera inconsciente. Por eso los alumnos siempre me habían tenido miedo, nunca querían trabajar conmigo, o al menos no hasta que ella apareció.

Era extraño pero había momentos en los que sentía que podía entenderme, era como si pudiésemos hablar a pesar de ser de especies distintas. No me temía, al contrario, estaba convencido de que me quería.

Fue con ella con la que aprendí a controlarme a mí mismo, con la que conocí otras zonas del picadero donde poder correr y con la que empecé a hacer ejercicios que nunca antes había hecho. Nos complementábamos, nos ayudábamos entre nosotros... y por eso no consigo entender por qué me abandonó.
¿Acaso había hecho algo mal? ¿Se había enfadado conmigo? Necesitaba explicaciones, pero para eso tenía que regresar.

Así que esperé y confié en que volvería a por mí, en que seguía siendo especial para ella. Esperé días, semanas, meses y años, esperé mientras las clases en la hípica seguían su curso y nuevos alumnos me sacaban a la pista. Incluso seguí esperando a pesar de no poder recordarla con claridad.

Ya habían pasado 5 años, hacía tiempo que había dejado de ser un potro. Había visto muchas veces cómo los niños se apuntaban y desapuntaban sin pensar siquiera en nosotros, para los humanos no significábamos nada, éramos una simple herramienta con la que poder entretenerse.
Seguramente no la volvería a ver...

Es por eso que me extrañé tanto al sentir aquella sensación en mi interior. Nuestra conexión no se había roto, seguía ahí, y me estaba diciendo a gritos que andaba muy cerca.

Me quedé congelado, no estaba seguro de si sería solo producto de mi imaginación hasta que entró en las cuadras. Fue como si el tiempo no hubiese pasado. La humana me sonrió y se acercó a mí. No me había olvidado, estaba convencido de que me había echado tanto de menos como yo a ella. Nunca había querido dejarme, no necesitaba que me lo dijera con esas palabras mundanas que utilizaban, una simple mirada suya bastó.

No tuvimos mucho tiempo, aunque nos acabábamos de reencontrar la vida en la hípica continuaba. Por mucho que intentase resistirme iba a tener que trabajar.


Sabía que no iba a estar cuando me sacaran de la pista, pero ya no me importaba tanto, por lo menos había podido verla de nuevo. Era imposible saber si en el futuro montaríamos juntos otra vez, ojalá fuese así, pero bueno, de momento me conformaba con saber que estaba de vuelta.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Reseña: Tormenta


                            vídeoreseña de tormenta por Rose Jebi

Título: Tormenta, las guerras del loto (primer libro de una trilogía).
Autor: Jay Kristoff
Editorial: Hidra
Nº páginas: 481
Narración: 3ª persona

Sinopsis:

La historia se desarrolla en un Japón futurista gobernado por el Shogun (es el comandante de una de las fuerzas del país, que en este caso será de la estirpe Kazumitsu, una familia de dictadores).

La sociedad está estrictamente dividida en clases y, dependiendo de la sección a la que pertenezcas, tendrás más o menos posibilidades de morir ¿Por qué? Pues porque la polución ha corrompido completamente el mundo: el cielo es rojo, las tierras están empozoñadas y el aire es irrespirable.

Los que tienen dinero pueden permitirse comprar las máquinas que les aíslan del aire contaminado, pero los pobres no tendrán esa suerte.

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La trama comienza a desarrollarse cuando el equipo de Masaru recibe una orden absurda, capturar a un arashitora para el shogun (tigre de las tormentas extinto hace mucho tiempo), si no lo encuentran y vuelven con las manos vacías, serán ejecutados. Así que Masaru se ve obligado a emprender un viaje imposible guiado por el capricho del gobernador junto con su tripulación y su hija Yukiko, protagonista de este libro.


Yukiko es descendiente directa del clan del zorro, lo que la convierte en la heredera de un don que se ve obligada a esconder para que la gente no la considere un demonio encarnado, si fuese descubierta le arrebatarían la vida, pero esta cualidad le será indispensable para poder sobrevivir a la locura de aventura en la que se ha visto envuelta.

¿Podrán conseguir su objetivo y burlar la mano caprichosa de la muerte?
¡Tendréis que leerlo para descubrirlo!

Opinión personal.
  • La trama es muy original, al principio de la lectura estaba dudando sobre mi elección, pero fue increíble como un simple e impresionante giro en la historia consiguió que cambiase por completo mi modo de verlo. Te hechiza y hace que tu cuerpo te pida cada vez más.
  • Hay ciertos elementos, como la relación que se entabla entre los personajes principales, que sí es bastante predecible, pero es algo que acaba dándote igual porque la conexión que se forma la sientes como si fuera tuya.
  • Sabe cómo hacer que el lector empatice con cada personaje que aparece. Están muy bien hecho y elaborados.
  • Hay varios mensajes muy productivos dentro de la historia. Uno de los que más me gusta es el del amor, no es el típico enfoque que se le suele dar, no hay una trama amorosa como tal, pero se centra mucho en otros tipos de amor como puede ser el de la amistad. También el tema de las creencias es muy bueno, te hace pensar.
  • No importa como lo mires, se nota que el autor ha trabajado mucho para poder darle vida a este nuevo mundo. Para ambientar un libro como él lo ha hecho tiene que haber estudiado e investigado varios detalles que puedan conectar la distopía con las leyendas japonesas.

  • La narración no es mala, describe muy bien los lugares y las acciones, pero en muchas ocasiones y, sobretodo en el principio, no entiendes muy bien lo que está contando. Quizás sea por el uso de palabras a las que no estamos acostumbrados, pero hubo varias ocasiones en las que tuve que leer más de una vez una frase para poder comprenderla bien. Aunque sí que es cierto que cuando te haces, las palabras se diluyen y te trasportas al mundo del libro.
  • La mayor pega que puedo poner es la lentitud y la complejidad del principio. Puede llegar a ponerte nerviosa porque la primera parte sobretodo se basa en la descripción y en la habituación de esas palabras extrañas que van a salir durante la aventura. Entiendo que es necesario para poder adaptarte y que más adelante la lectura sea más fluida, pero hay que tener cuidado porque hubo un momento en el que me sentí tan saturada que quise dejarlo. Ahora sé que me hubiese arrepentido si me hubiese rendido; es una gran novela.
  • Es un libro de género fantástico, distópico y de acción que recomiendo con locura tanto a jóvenes como a adultos. Es fascinante y adictivo, ya estoy deseando leer la segunda parte.


             PUNTUACIÓN:     4/5


miércoles, 2 de marzo de 2016

La sombra de mi pasado - FINAL


Acabábamos de llegar a la Gran Vía y, cómo siempre, nos quedamos atrapados en el atasco que solía formarse allí. Las tiendas estaban colapsadas, la acera era casi imperceptible bajo los pies de tantas personas y en el McDonald que tenía a mi izquierda no debían de quedar mesas vacías porque a través de los cristales podía ver varios grupos tirados en el suelo con sus bandejas. Me estremecí ¿Cómo eran capaces de aguantar la presión? ¿No les molestaba la atmósfera cargada? ¿El olor que desprendían los cuerpos al estar tan pegados? No podía entenderlo.

—Lo siento, quizás debería haber ido por otro lado, no tenía que haberle hecho caso al GPS de mi móvil.

—No te preocupes.                                                                         

Fruncí los labios y me concentré en el cartel de la tienda del H&M. Era una situación incómoda, por mucho que me había negado, ella había acabado arrebatándome las llaves y sentándose en el asiento del conductor.

—Soy Sara, por cierto.
—Santi.
—Pues cuéntame Santi ¿A qué habías ido a la feria del libro?
La miré incrédulo ¿Tan difícil era imaginárselo? —Supongo que a ver libros, aunque mi principal motivo era ir a la firma de Carlos Ruiz Zafón.
—¿En serio? ¡Qué guay! Yo también soy fan de ese autor, con quince años me leí la trilogía de la niebla en una semana.
Asentí, lo cierto era que no tenía muchas ganas de hablar y menos con la que había presenciado mi patética escenita.
—Y ¿Qué es lo que te ha pasado? Sinceramente, me he pegado un susto de muerte cuando he visto cómo te caías.
Genial, justo el tema que más odiaba ¿Qué explicación querría? ¿La larga o la corta?

El once de Marzo del 2004 mis padres y yo nos despertamos temprano para llegar a tiempo al aeropuerto. Un primo de mi padre se casaba en Colombia ese sábado y mi madre se había empeñado en ir un día antes para poder hacer un poco de turismo antes de la celebración. Supongo que ahora se arrepiente de tomar esa decisión.

No teníamos coche, así que cogimos el metro y fuimos a Atocha para tomar la línea que nos dejaría directamente en el aeropuerto. Todavía recuerdo lo cansado que estaba, eran las siete y media de la mañana y ya estaba sentado junto a mi madre en uno de los bancos de la estación esperando a que mi padre volviese. Era pequeño y lo único en lo que pensaba era en que quería irme a casa, olvidarme de la boda y dormir como un lirón. No sé por qué se fue, pero quizás si no lo hubiera hecho aún seguiría con nosotros.

Harto de esperar, apoyé mi cabeza en las piernas de mi madre y cerré los ojos. El barullo que formaban las personas que andaban por la estación era como una nana para mí, había comenzado a entrar de nuevo en el mundo de los sueños cuando un extraño sonido nos sobresaltó.

Me levanté de un salto, curioso, quería ir a investigar pero mi madre me agarró por la muñeca y me retuvo junto a ella. Jamás la había visto tan nerviosa, sus ojos estaban cargados de sospecha. Lo intuía. Quizás, si yo hubiese sido más observador, también me hubiese dado cuenta de la siniestra calma que reinaba repentinamente en Atocha, pero era sólo un niño.

El fuerte sonido de la explosión resonó en mis tímpanos, los gritos rasgaban el aire como cuchillas y el edificio se estremeció durante unos interminables segundos.

Asustado me di la vuelta para preguntarle a mi madre que qué estaba pasando, pero ella apretó con más fuerza mi muñeca y comenzó a correr. Fue un intentó inútil.

Pocos segundos después infinidad de cuerpos aterrorizados y cegados por el pánico aparecieron a nuestro alrededor y nos engulleron. No parecían ni ser conscientes de a dónde se dirigían pero eso no les hizo detenerse. Sentía las uñas de mi madre clavándose en mi piel en un desesperado intento por no separarse de mí, pero alguien me pisó, lo que hizo que tropezase y me soltase.

Lo último que vi de ella antes de que la multitud se la tragara fueron sus ojos angustiados, unos que me advertían del peligro al que me acababa de exponer.

A partir de ahí mis recuerdos eran confusos. Me acordaba de la infinidad de golpes que me dieron mientras intentaba encontrar a mis padres, los empujones que recibí cuando me interponía en el camino de alguien, por más que intentaba encontrar una salida sólo veía piernas y caras agónicas desesperadas por salvar su pellejo. No les importaba nada más, sólo sus vidas.

Mi instinto me decía que no podía caerme, pero en uno de los golpes mis piernas me fallaron y acabé tirado en el suelo.

No se molestaron en esquivarme, una vez ahí lo único que recibí fueron pisotones y patadas, nadie intentó ayudarme, estaban cegados, no debían ni de ser conscientes de que lo que estaban pisando era el cuerpo de un niño.

Piernas, manos, pecho, estómago, cuello, cara… creo que ninguna parte de mi cuerpo se libró de acabar bajo las suelas de los zapatos. Si no hubiese sido por aquel fuerte golpe que me dieron en la cabeza y me dejó inconsciente quizás hubiese tenido que soportar durante mucho más tiempo aquella interminable tortura. Aun no entiendo ni cómo sobreviví, sólo sé que desperté poco tiempo después en el polideportivo que habían habilitado como hospital para las víctimas del atentado del 11-M.

Físicamente no tardé en recuperarme, pero aquel trauma fue demasiado para mí, no me veía capaz de superarlo. Desde entonces me daban pánico las multitudes, era imposible predecir cuál iba a ser su conducta si sucedía algo inesperado.

Esa era la versión larga, pero supongo que no tenía mucho sentido contársela, después de todo en cuanto me dejase en casa no nos íbamos a volver a ver.

—Tengo enoclofobia, miedo a las multitudes.
—Vaya, en mi vida había escuchado esa palabra —Se rió — No parece muy agradable ¿No tendrías que ir al psicólogo o algo?
—He ido, pero al final siempre acabo recayendo ¡Aparca! —Increíble, Sara había conseguido encontrar un sitio en frente de mi portal, no podíamos dejar pasar la oportunidad.

—Yo conozco a una psicóloga muy buena, si quieres puedo darte su número.
—Oye mira, te agradezco todo lo que has hecho, pero no necesito la compasión de nadie.
Sara detuvo el coche y yo salí, molesto, no necesitaba que una completa desconocida se metiese en mi vida, por muy guapa o maja que fuera.
—Santi lo siento, no es compasión, es sólo que no me parece justo que no puedas ir a cosas como las de hoy. Ni siquiera has llegado a las casetas.
Saqué el ticket y lo metí en el coche para que no me pusieran una multa, ya bastante tenía encima.
—No es para tanto, no me voy a deprimir por no haber conseguido un maldito autógrafo.
—Santi espera.
—Muchas gracias, será mejor que vuelvas, tu compañero debe echarte de menos.

Saqué la llave y la metí en la cerradura, pero Sara me empujó, me la arrebató y se la metió en el escote.

La miré con la boca abierta, aun sin poder creer lo que acababa de hacer, pero ella simplemente me sonrió y sacó la lengua.

—No te la pienso devolver hasta que me escuches.
—Estás de broma — Negó con la cabeza así que me crucé de brazos y la seguí el juego — Vale ¿Qué quieres?
—Que quedes conmigo el fin de semana que viene.
—¿Qué? Y ¿Por qué tendría que hacer eso?
—Porque soy guapa, muy maja e increíblemente sexy —Me guiñó un ojo y yo resoplé —Bueno ahora en serio, me gustaría enseñarte una cosa, ya verás, te aseguro que no te vas a arrepentir.
Fruncí el ceño, inseguro, no sabía si fiarme de ella — ¿Qué es lo que te hace pensar que me va a gustar? No me conoces.
—Es que soy medio bruja y mi instinto me dice que necesitas verme el sábado que viene —Seguí dudando — Venga ¿Qué es lo que te da miedo? No muerdo.

Suspiré, pero al final acabé aceptando, era muy complicado negarse ante tanta persuasión.

No me gustaba salir si no era estrictamente necesario, cada vez que dejaba mi pequeño refugio me estaba arriesgando a sufrir un nuevo ataque de pánico, el simple hecho de pensarlo me ponía los pelos de punta. Ni siquiera los pocos amigos que tenía habían conseguido lo que Sara había hecho en prácticamente unos minutos. El “No” que tantas veces había utilizado para quitarme de encima a los moscardones que me rodeaban se había quedado atorado en mi garganta.

Había algo en ella que me intrigaba y me descolocada, era un sentimiento que nunca antes había experimentado.

Quizás ella era la mano amiga que necesitaba para salir del foso en el que estaba metido. Me habían dicho cientos de veces que los miedos se pueden superar, pero nunca me lo había creído; al menos no hasta ese momento ¿Y si era ella el apoyo que inconscientemente había estado buscando?


Sólo había una manera de averiguarlo.