martes, 15 de marzo de 2016

El reencuentro


Los nervios se me dispararon en cuanto lo supe.

Hacía mucho tiempo ya desde la última vez que nos vimos. La separación vino de golpe, sin ningún tipo de aviso, solo descubrí que había dejado de venir a las cuadras cuando los fines de semana llegaban y ella no aparecía.

Nos había dejado sin ni siquiera decir adiós, pero yo parecía ser el único al que le importaba.

Nunca mencionaron el tema, las clases seguían impartiéndose a pesar de la ausencia de una de las alumnas y yo, aunque no hacía más que negarme y dejar claro que no quería como compañera a otra que no fuese ella, me vi obligado a seguir trabajando, a dejar que una completa desconocida se pusiera en mi lomo y me ordenase hacer los malditos ejercicios que hacía día tras día.

… a paso... a trote... diagonal... círculo... cambio de sentido... serpentina... pasar por las barras tiradas en el suelo... galope...

Estaba cansado, y ya no solo por tener que hacer siempre lo mismo, era porque, desde que se había marchado, sentía que nadie me comprendía.

A veces me asustaba o no entendía las órdenes que me daban. Jope ¡Era solo un potro! Quería libertad, hacer algo divertido, aprender movimientos nuevos y salir a correr por el campo, era por eso mismo por lo que a veces me botaba, pero no lo hacía con la intención de hacerle daño al jinete, me salía de manera inconsciente. Por eso los alumnos siempre me habían tenido miedo, nunca querían trabajar conmigo, o al menos no hasta que ella apareció.

Era extraño pero había momentos en los que sentía que podía entenderme, era como si pudiésemos hablar a pesar de ser de especies distintas. No me temía, al contrario, estaba convencido de que me quería.

Fue con ella con la que aprendí a controlarme a mí mismo, con la que conocí otras zonas del picadero donde poder correr y con la que empecé a hacer ejercicios que nunca antes había hecho. Nos complementábamos, nos ayudábamos entre nosotros... y por eso no consigo entender por qué me abandonó.
¿Acaso había hecho algo mal? ¿Se había enfadado conmigo? Necesitaba explicaciones, pero para eso tenía que regresar.

Así que esperé y confié en que volvería a por mí, en que seguía siendo especial para ella. Esperé días, semanas, meses y años, esperé mientras las clases en la hípica seguían su curso y nuevos alumnos me sacaban a la pista. Incluso seguí esperando a pesar de no poder recordarla con claridad.

Ya habían pasado 5 años, hacía tiempo que había dejado de ser un potro. Había visto muchas veces cómo los niños se apuntaban y desapuntaban sin pensar siquiera en nosotros, para los humanos no significábamos nada, éramos una simple herramienta con la que poder entretenerse.
Seguramente no la volvería a ver...

Es por eso que me extrañé tanto al sentir aquella sensación en mi interior. Nuestra conexión no se había roto, seguía ahí, y me estaba diciendo a gritos que andaba muy cerca.

Me quedé congelado, no estaba seguro de si sería solo producto de mi imaginación hasta que entró en las cuadras. Fue como si el tiempo no hubiese pasado. La humana me sonrió y se acercó a mí. No me había olvidado, estaba convencido de que me había echado tanto de menos como yo a ella. Nunca había querido dejarme, no necesitaba que me lo dijera con esas palabras mundanas que utilizaban, una simple mirada suya bastó.

No tuvimos mucho tiempo, aunque nos acabábamos de reencontrar la vida en la hípica continuaba. Por mucho que intentase resistirme iba a tener que trabajar.


Sabía que no iba a estar cuando me sacaran de la pista, pero ya no me importaba tanto, por lo menos había podido verla de nuevo. Era imposible saber si en el futuro montaríamos juntos otra vez, ojalá fuese así, pero bueno, de momento me conformaba con saber que estaba de vuelta.