martes, 30 de agosto de 2016

Crónica de la película/documental: GRITOS DE SILENCIO


El día que me di cuenta del lío en el que me había metido empecé a dar vueltas como una loca por mi habitación.

Al principio, cuando te presentan un proyecto de estas características, no puedes evitar emocionarte. Que una productora esté interesada en colaborar contigo para plasmar la realidad que se esconde tras la palabra “ACOSO ESCOLAR”, es algo surrealista. Creo que una parte de mí nunca creyó que se llegaría a realizar, y quizás fuese por este motivo por lo que, una vez que las ideas cobraron vida y el documental se convirtió en un hecho, empecé a dudar de mí misma.

“Gritos de silencio” es una película producida por Liquid Works y respaldada por la consejería de educación.

Es una producción pensada para llegar al corazón de las personas. Quieren que el espectador descubra esa indiferencia y destrucción que se esconde tras los muros del colegio, buscan ayudar a estas pequeñas víctimas a alzar la voz y hacer comprender a una sociedad cegada por el egoísmo, la devastación que siente un niño que se ha convertido en un saco de boxeo humano.
Los hechos y las anécdotas que se van a ver son reales, todas las víctimas han demostrado su valentía al dar un paso adelante y hablar por primera vez sobre lo que les ocurrió. Todo esto para luchar contra la verdad que con tanto afán se ha intentado ocultar.

Nunca pensé que mi libro (Bajo mi Piel) me llevaría a formar parte de un proyecto semejante. No solo querían mostrar la oscuridad, también era importante lanzar un mensaje positivo, hacer ver que siempre existe una salida. Y ese era justo uno de los objetivos que perseguía yo al sacar la novela y empezar a impartir las ponencias, creo que fue por esto por lo que decidieron ponerse en contacto conmigo.

Les pareció interesante mostrar la relación que entablo con los alumnos y la manera en la que les hago entender la situación. Querían que se reflejase en el documental que los niños son capaces de aprender y que están abiertos a buscar soluciones, así que me propusieron grabar uno de los talleres en directo.

Aún recuerdo la ansiedad que me revolvía por dentro cuando llegó la primera grabación. No sabéis la que lie en mi casa solo por llevar el vestuario, el pelo y el maquillaje adecuado; parecerá una tontería pero era mi obsesión.

Ni siquiera la experiencia que tenía hablando delante de los niños me ayudó una vez llegado el momento. Aquello era muy distinto, desconcertante, pero de algún modo conseguí adaptarme y llegar hasta el final. La verdad es que los miembros del staff tuvieron mucho que ver en ello, parecían saber cómo tranquilizarme. Las bromas aparecían cuando menos te lo esperabas y en los momentos de cansancio o nerviosismo siempre había algún figura que conseguía destensar el ambiente. Al final me encontré tan a gusto a su lado que empecé a sentir que era parte del equipo.

La mañana más divertida fue cuando quedamos para grabar unas cuantas escenas patinando en el Retiro (Y sí, sospecho que eso solo estaba pensado para darme un capricho XP), pero cuando realmente supe que podía confiar en aquella grabación fue cuando vi el cuidado y la simpatía con la que trataban a mis chicos. Sé lo difícil que es abrir tu corazón ante la cámara y me preocupaba que se pudiesen sentir presionados o cohibidos; pero los del equipo siempre se han mostrado muy respetuosos en ese aspecto.

Salieron entusiasmados, les encantó poder formar parte de este documental, hasta me atrevería a decir que al final les benefició, y ese fue el mejor regalo que me pudieron hacer.

Esta experiencia ha conseguido marcarme de muchas maneras. Me ha mostrado todo lo bueno que nos puede ofrecer el mundo audiovisual, he descubierto que aún existen personas que son capaces de hacer un trabajo de estas características no por dinero, sino porque es un tema que de verdad les importa. Es increíble lo mucho que he podido aprender en tan pocos días. El trabajo que ha habido detrás de este proyecto y la sensibilidad y el humanismo con el que se ha llevado a cabo han sido ejemplares. Me siento muy agradecida de haber podido formar parte de ello, ha sido algo único, gratificante y, por supuesto, divertido.


No sé cómo habrá quedado el documental, editarlo lleva su tiempo y, aunque tengo entendido que ya han terminado, no he tenido oportunidad de verlo. Pero estoy convencida, por la manera en la que han abordado el tema y han trabajado en el proyecto, que debe de haber quedado estupendo.

Está pensado que la película se estrene en el cine a principios de octubre del 2016, pero todavía no sé ni la fecha exacta ni el lugar. Iré actualizando toda esta información a través de mis redes y, cuando esté todo confirmado, pondré una entrada en el blog con los datos oficiales.

Y esto es todo por hoy ¡Espero que os haya gustado y que apoyéis esta preciosa iniciativa! Es una película que merece mucho la pena. Esperemos que con ella nuestra sociedad abra los ojos y aprenda de los fallos que hasta ahora se han cometido para poder luchar contra este fenómeno.

Os dejo a continuación las redes relacionadas con Gritos de Silencio por si queréis más información sobre ella, sobre los casos que se van a ver  o simplemente os interesa estar pendientes de todas las novedades:




¡Nos vemos en el próximo secreto!