martes, 22 de abril de 2014

LA CARA OCULTA: Un paso adelante.


Ollie se mantenía refugiada y encogida en las profundidades de sus sábanas, sus ojos estaban cristalinos e hinchados y los cascos de su IPod temblaban en sus oídos a causa del alto volumen. Creyó que utilizando aquel mecanismo de evasión podría espantar todas las sombras de su pasado, pero resultó ser un acto inservible, por sus ojos no hacían más que pasar imágenes demasiado nítidas de la terrorífica pelea que la castigaría llevándose a un ser querido y manchándola para siempre con su sangre. Intentó relajarse haciendo algunos ejercicios de respiración, pero al permitir que sus párpados se cerrasen vio sus manos y las puntas de su cabello tintadas de rojo y un cuerpo tendido a su lado; Ollie soltó un débil sollozo y abrió rápidamente los ojos, con manos temblorosas intentó subir el volumen pero era un acto inútil, ya estaba al máximo. En un ataque de histeria se arrancó los cascos de las orejas, tiró su IPod fuera de la cama y sumergió su cabeza en la almohada. En ese momento, cuando creía que iba a perder definitivamente la razón, escuchó el molesto sonido de unos puños golpeando la puerta.

La cabeza de Ollie emergió un momento:- ¡Lárgate!-.
Pero los golpes no cesaron a pesar de las continuas quejas por lo que se vio obligada a levantarse; iba con unos pantalones desgastados de chándal y una camiseta del parque de atracciones que le quedaba enorme; no se molestó en adecentarse, simplemente se puso las zapatillas y abrió bruscamente la puerta.
Al ver a Mike se puso a la defensiva:- Qué quieres, no hace falta que me sermoneen-.
Mike la examinó:- Estás horrible-.
Ollie frunció el ceño:- No estoy para tus tonterías así que adiós-.
Mike detuvo la puerta y fijó su mirada en los hinchados ojos de la joven:- He oído que lo dejas-.
-Sí, pero eso no te incumbe-. Le dijo secamente.
Mike fue esta vez el que frunció el ceño:- Sí que me incumbe, yo fui el anterior líder y decidí confiar en ti-.
Ollie soltó una risa sarcástica:- ¿En serio? Pues tus maneras de demostrarlo son curiosas, de todos modos tenías razón, no sirvo para esto-. Mike no tuvo nada que objetar así que intentó una vez más encerrarse pero el joven volvió a interponerse; ella suspiró:- ¿Querías algo más?-.
-Ven conmigo-.
Ella comenzó a reírse pero al ver el rostro de su compañero supo que no era una broma:- ¿Lo dices en serio? Ni hablar, no pienso salir y menos con las pintas que tengo-.
-Son las dos de la madrugada, nadie te va a ver; además, llevas ahí dos días por lo que si alguien te ve así no se sorprendería-.
Sin embargo no se dejó convencer:- No-.
Entonces Mike abrió de par en par la puerta, la agarró de la muñeca y la obligó a salir al exterior.

Ella comenzó a resistirse:- Suéltame o te patearé el trasero-.
-En tu estado no creo ni que puedas darme una bofetada-.
Frunció el ceño, sabía que tenía razón pero aun así no quería dejarse llevar por lo que siguió forcejeando sin hacer efecto alguno.
Llegaron a una de las aulas del gimnasio; Ollie examinó la estancia vacía y luego se cruzó de brazos:- ¿Y bien?-.
Él se quitó el cinturón, se acercó a ella y se agachó; al sentir que Mike le estaba tocando las caderas se sonrojó y le dio un golpe en la cabeza que hizo que el joven se echase hacia atrás:- ¡Pervertido! ¿Qué te crees que haces?-.
Mike señalo su cadera:- Son tus pistolas-.
Ella miró el cinturón y desvió la mirada:- No me había dado cuenta, lo siento, pero ¿Qué quieres que haga con ellas?-.
Él señaló la pared que tenía a su espalda:- Mira-.
Ella se volvió, la pared comenzó a girar y al ver lo que había colgado en la otra cara intentó huir, pero Mike la cogió de los hombros y la retuvo.
Ollie comenzó a negar con la cabeza:- No, por favor-.
-Para salir de aquí-. Acercó sus labios al oído de ella y susurró:- Tendrás que dispararlo-.
Se quedó totalmente helada, no podía apartar la mirada del cuerpo de aquel soldado enemigo que estaba encadenado, lo peor es que no estaba muerto, su mirada estaba perdida, pero no paraba de mover las manos para zafarse de sus ataduras; además, a su alrededor estaba la misma aura de muerte y desesperación del soldado con el que se encaró en el campamento.
Ollie intentó darse la vuelta pero Mike la tenía bien sujeta:- Mike, de verdad que no puedo-.
-Sí que puedes, ese hombre de ahí murió hace ya tiempo, está controlado, le harás un favor si le disparas-.
-Pero el aura…-.
Mike se acercó de nuevo a su oído:- Es lo último que sintió antes de ser asesinado, ahora no tendría por qué tenerla, sólo debería sentir miedo, pero ¿A qué es la misma del soldado del campamento?-.
Ollie comenzó a relajar sus tensos músculos y Mike aprovechó aquel momento para guiar el brazo de la joven hacia el cinturón:- Si haces memoria todos los que nos rodearon aquel día tenían ese aura, o por lo menos alguna parecida, y en ese momento éramos nosotros los que estábamos en peligro-.
Las imágenes de la batalla pasaron difusamente por su cabeza, tenía razón, a causa del shock no lo había notado pero las auras que les habían rodeado habían sido todas iguales; entonces se dio cuenta de que Mike había desenfundado una sus pistolas utilizando su brazo como el de una marioneta y, en ese momento, la obligaba a apuntar al hombre:- Sí le disparas le estarás ayudando-.Y dicho aquello Mike se apartó de ella.
Ollie se quedó paralizada en la misma posición en la que le había colocado su compañero y se repitió constantemente las palabras que le había susurrado, respiró hondo y se preparó para disparar; intentó ignorar la fuerte y moribunda aura que le cubría, tenía unas ganas increíbles de salir corriendo pero se obligó a mantenerse firme, cerró los ojos y se dijo que estaba haciendo lo correcto, pero al abrirlos se fijó en que en la frente de su víctima corría un hilo rojizo.
Sus manos comenzaron a temblar:- Sangre-.
Mike supo que algo no iba bien por lo que se puso a su lado:- Qué pasa-.
El rostro de Ollie se había descompuesto:- Está sangrando, los muertos no sangran-.
-Ollie, escúchame, está muerto pero sus fluidos sanguíneos siguen estando dentro de él, es normal que suelte algo de sangre-.
Pero aquel líquido ya había provocado que en sus oídos sonasen los gritos de aquella oscura tarde y que las imágenes volviesen para torturar su cabeza. Las lágrimas comenzaron a adueñarse de sus ojos sin mebargo Mike no estaba dispuesto a ceder:- No sé lo que te pasó en el pasado pero esto no es lo mismo, el cuerpo de este hombre lo están controlando, él no tiene ni voluntad ni sentimientos y la orden que le den la cumplirá-. Ollie negó con la cabeza, estaba a punto de derrumbarse así que Mike comenzó a gritar:- Por Dios Ollie ¿No ves que si se escapase la orden que le podrían dar sería que raptase a tu familia y los matase?-.
Aquello pareció surtir efecto, su mente dejó de vagar por su mortífero pasado y comenzó a prestarle atención:- A él no le va a importar quitar unas cuantas vidas e irá matando sin compasión, no le importarán los intentos de tu padre de liberar a tu familia, le volará la cabeza; y tu madre con lágrimas en los ojos le suplicará que las deje libres o por lo menos sólo a su hija, pero él no puede compadecerse por lo que le disparará y, por último, tu hermana; llorará, gritará e intentará liberarse pero serán actos inútiles y, cuando sienta que ha llegado su fin, se preguntará que por qué su hermana mayor no tuvo las agallas de salvarla; entonces el soldado apretará el gatillo y…-.

Ollie comenzó a temblar, había estado imaginándose toda la escena y el visualizar a Kaila en aquel estado la consumía, no podía dejar que aquello ocurriese así que, sin pensárselo dos veces, apretó el gatillo de su pistola y contempló como la bala se abría camino por la piel de la frente del soldado. Las manos del hombre dejaron de balancearse y el aura desapareció, lo había hecho, había disparado a una persona. Sintió sus piernas tremendamente débiles así que se dejó caer de rodillas, por alguna razón no podía apartar la mirada de su víctima.
Mike apoyó una de sus rodillas en el suelo para ponerse a su altura:- ¿Estás…?-.
No concluyó la pregunta, sin previo aviso Ollie se lanzó a sus brazos  y refugió su rostro en el pecho del muchacho mientras susurraba:- Dios, lo he matado-.
Mike se quedó con los brazos en el aire sin saber cómo reaccionar, luego suspiró, la dio un par de toquecitos en la cabeza y la ayudó a levantarse:- Vamos a la pared-.
Al llegar allí la ayudó a sentarse al lado de la puerta y repitió:- Ya estaba muerto-.
Ella se escondió entre sus brazos:- No sé si creérmelo, seguro que lo has dicho para que disparase-.
Sintió como su compañero se alejaba de ella pero no quiso saber a dónde iba, estaba muy confusa.
-Mira-.
Al levantar la cabeza se sobresaltó, el cráneo del soldado se había separado del resto de su cuerpo pero eso no era lo que señalaba Mike; aquel hombre tenía una especie de ordenador redondo como cerebro y los infinitos cables que salían de él lo conectaban con el resto del cuerpo.
Mike volvió a depositar el cráneo en su sitio:- Este hombre perdió la vida hace mucho tiempo, todos esos soldados la perdieron-.
Ollie frunció el ceño:- Profana sus cuerpos, eso es muy cruel-.
Mike asintió, se fue donde estaba su compañera y se sentó Junto a ella:- El hombre al que nos enfrentamos está loco, masacra poblaciones solamente para conseguir más cuerpos y más atención y a saber que más tiene en mente-. Mike la miró fijamente:- Por eso no lo puedes dejar-.
Ollie frunció el ceño:- Eso es muy fácil decirlo, además, es mejor para ti, vuelves a tu antiguo cargo-.
Mike ignoró su provocación:- ¿Entonces todavía no has cambiado de opinión?-.
Ollie cerró los ojos y pensó en la historia que le había contado Mike:- Sí lo he hecho, no lo voy a dejar, pero…-. Ollie miró el techo:- No quiero que vuelva a suceder aquello, por eso hice la promesa-. Mike frunció el ceño pero no dijo nada así que Ollie prosiguió:- Me hice la promesa de dejar las peleas para que nunca más, nadie, muriese por mi culpa-.
Mike miró el suelo:- Morir, eh…-.

Ella suspiró:- Verás, cuando empecé el instituto tuve muchos problemas, a mis compañeros no les agradaba que no bajase del notable, había desbancado a “la popular” y les molestaba que en educación física tuviese mejores marcas que los chicos a pesar del asma, además era muy tímida y eso dificulta mucho la comunicación por lo que comencé a aislarme; ahí fue cuando comenzaron a desaparecerme los libros, a encontrarme mi pupitre destrozado, a ser insultada y hasta amenazada. Al pasar a segundo creí que las cosas cambiarían, pero no fue así y cuando volví a sacar más nota que esa odiosa rubia, ella y sus amigas me pegaron y me dejaron encerrada en el baño, ese día supe que debía hacer que la situación diese un vuelco y fue cuando Samanta me encontró y me cambió…-.