lunes, 30 de septiembre de 2013

LIBRO:SUEÑOS- prólogo

(Sueños es otro de los libros que he escrito, iré subiendo de vez en cuando fragmentos de él pero no lo subiré entero).

Desde la antigüedad los sueños han sido considerados una forma de contacto con la divinidad y la mejor forma de vaticinar eventos futuros. Nos traen cada noche universos insólitos, personajes misteriosos, visiones infernales o angelicales y episodios maravillosos que no podríamos vivir despiertos. Estas quimeras pueden llegar a tener un significado, pero muchos de ellos no llegan nunca a cumplirse porque simplemente en ellos suceden hechos que superan nuestro razonamiento, nuestra lógica.
Sin embargo, por otro lado, también podemos tener sueños que puedan manifestarse en nuestras vidas cotidianas; nosotros pensamos que esto ocurre porque tienen una base, es algo que podemos alcanzar simplemente con esfuerzo. Sin embargo ¿Cómo podemos estar tan seguros? ¿Cómo sabemos que esas cosas magníficas que superan nuestro entendimiento no son realidades? Es simplemente porque no tenemos pruebas, todo nuestro mundo se desarrolla ante esta actividad y, a causa de eso, no somos capaces de creer que esas  imágenes utópicas que vemos por las noches pueden llegar a ser posibles.
Por ese motivo nuestro mundo puede llegar a destruirse cuando descubrimos que algunos de esos sueños irracionales pueden ser reales  y es ahí cuando nos empezamos a plantear cuales pueden ser reales y cuáles no.
Nunca nos tenemos que dejar llevar por las apariencias porque a veces lo que parece ser real es ficticio y lo que parece ficticio es real. Nosotros tenemos que estar preparados para ciertos descubrimientos que nos podrían llegar a cambiar nuestras vidas.
Cuando llega el viento otoñal sabemos que se va a llevar consigo el verano para dar lugar a la siguiente estación, al igual que pasa con las estaciones puede ocurrir con nuestras vidas, puede que un día una ráfaga de viento llegue y se lleve consigo la tapadera que escondía una verdad, realidad que te han podido ocultar por diferentes motivos.
Por ello no hay que ignorar las pistas o evidencias que descubres o las que te proporciona el inconsciente, a veces, para descubrir quién eres realmente, debes dejar que ese viento te guíe hasta ese secreto por muy dañino que pueda llegar a ser