lunes, 30 de septiembre de 2013

LIBRO: LA CARA OCULTA- prólogo

(La cara oculta es uno de los libros que he escrito, iré subiendo de vez en cuando fragmentos de él para que lo vayáis conociendo pero no lo subiré entero).


El  sonido de la gran batalla que se desarrollaba alrededor resonaba en sus tímpanos pero no era capaz de prestarle la atención que debiera. Inexplicablemente su mano se apretaba con fuerza el esternón, sentía una especie de líquido viscoso cubriendo su palma; la cabeza le daba vueltas, todavía no entendía muy bien lo que estaba sucediendo. Algo atemorizada, se apartó su temblorosa mano de aquella parte de su cuerpo, estaba totalmente manchada de una especie de líquido rojizo ¿Qué era lo que había ocurrido? ¿Qué le estaba pasando? Durante unos instantes lo olvidó todo, olvidó el motivo por el que ella estaba en aquel terrorífico lugar. El dolor le atenazó de repente y entonces comprendió por qué estaba perdiendo tanta sangre, la habían herido y lo había hecho ella. Su vista comenzó a fallar, todo a su alrededor comenzó a dar vueltas y sus piernas empezaron a temblar; Asustada, miró a la persona que tenía delante, su mejor amiga; alargó su mano hacia ella suplicando su ayuda, pero por alguna extraña razón permanecía fría y seria, entonces comprendió que no iba a conseguir su auxilio. Dio un paso hacia atrás, tambaleante, sus fuerzas se iban a una velocidad de vértigo; al hacer aquello pisó algo y se dio la vuelta. A su espalda había una joven un poco más pequeña que ella, sin embargo no consiguió reconocerla, solo veía un montón de colores entremezclados. El dolor aumentó y sintió una quemazón en el abdomen que la obligó a toser, provocando que todo su cuerpo fuese consumido por fuertes temblores. Cuando aquel impulso desapareció volvió a abrir los ojos y ante ella vio un charco de sangre, cada vez estaba peor. Intentó mirar una vez más a la chica que tenía delante, creyó ver en sus ojos un sentimiento de culpabilidad, pero ya no sabía si lo había visto o había sido su imaginación. Le costaba demasiado respirar y su conciencia iba menguando por momentos, le quedaba muy poco así que se dejó caer. Todo su cuerpo rebotó contra el suelo provocando algo de entumecimiento en su espalda, pero la verdad es que ya le daba igual, estaba a un paso de la muerte y lo cierto era que la deseaba con mayor ferocidad con el paso de los segundos porque lo único que quería era que aquel sufrimiento desapareciese. Cerró los ojos en busca del descanso eterno cuando escuchó su voz a lo lejos; apretó sus párpados con fuerza, había pasado tantas cosas con él… nunca había pensado que se llegaría a enamorar de alguien y mucho menos de alguien como él, sonrió; se había acostumbrado a su carácter, a su formalidad, a sus contestaciones, a sus quejas, a su ceño fruncido, a sus caricias, a su sonrisa, a su confianza, a su forma de darle ánimos… había pasado tantas cosas en aquel lugar, nunca hubiese imaginado que aquella inesperada visita le llegaría a cambiar tanto su vida, y los más inaudito era que, aunque en ese momento estuviese perdiendo todo lo que le quedaba de juventud, de madurez y de vejez a causa de aquel cambio, no le importaba, porque aquella visita había resultado proporcionarle la mejor etapa de  toda su corta existencia. Sintió el tacto de unas manos en su brazo, comenzaron a zarandearla, pero ya no tenía fuerzas ni siquiera para abrir una vez más los ojos; los pasos de aquel hermoso joven comenzaban a acercarse, por el sonido de sus espadas desgarrando la piel dedujo que estaba desesperado por llegar a su encuentro y estaba dispuesto a cortar todas las gargantas que se interpusiesen en su camino. Ya casi no sentía su cuerpo, cada vez le costaba más respirar, sin embargo estaba feliz, no se arrepentía de nada; estaba orgullosa de las acciones cometidas, estaba contenta de haber encontrado un grupo con el que podía contar en cualquier momento y lo mejor de todo es que por fin había conseguido saborear aquel sentimiento tan dulce y doloroso que se encontraba en todos los corazones humanos, por fin había conseguido enamorarse. Quizás de lo único de lo que se arrepentía era de no haber podido disfrutar un poco más con él de aquella mágica sensación que embargaba todo su ser cuando estaban Juntos, pero bueno, siempre había un precio que pagar por los malos actos cometidos. Relajó todos los músculos de su cuerpo, estaba preparada para irse, sólo había una última cosa que quería hacer antes de ir al otro mundo y era disfrutar del imborrable recuerdo que se había quedado grabado en su corazón sobre la temporada que había pasado en aquel internado, Junto a ellos; y todo ello había comenzado aquel veintiuno de octubre del año 2032.