domingo, 29 de septiembre de 2013

CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO





Vivimos en una sociedad en la que todavía quedan resquicios del machismo que una vez experimentamos, podemos ver las distinciones que se hacen tanto en el trabajo como en el hogar entre la mujer y el hombre. En la actualidad las agresiones por diferencia de género son menores que en el pasado, somos más conscientes, podemos entender lo cruel y despiadado que es tratar así a una persona por lo que luchamos contra ello, pero esto no implica que los maltratos hayan desaparecido.


Las que sufren este tipo de violencia no pueden creer que la persona a la que aman quiera de verdad hacerles daño, le perdonan e intentan fingir que no ha ocurrido nada, aguantan todo el dolor, lo esconden y con los ojos vendados se sientan a esperar que la tormenta amaine. Desean con locura que nadie descubra esa horrible historia de terror que están viviendo y que todo quede en el olvido.

El problema es que estas víctimas no se dan cuenta de que quedarse ahí sentadas sin hacer nada no dará resultado. Cada vez que las griten o las agredan el dolor lo único que hará será crecer, pero siguen negándose a creerlo. El sufrimiento es un sentimiento que no muchos conocen, se apodera de ti, te devora, corroe tu alma, sientes cómo te va matando poco a poco por dentro, quieres detenerlo pero no encuentras el modo de hacerlo. Ahí surge la desesperación. Llega un momento en el que ni las lágrimas logran apaciguarte.

Tienes miedo, estás dolida, desesperada, perdida… en alguna ocasión piensas que quizás lo mejor es dejar que alguien te ayude, pero el recordar los golpes de tu compañero desgarrando tu piel y sus gritos retorciendo tu alma te paraliza. Sabes que si lo descubre la situación empeorará y la pesadilla llegará a ser aún más insufrible. Por más que buscas no encuentras la salida; te sientes débil y la soledad se apodera de tu corazón.

Nosotros tenemos que luchar por todas estas personas, debemos hacerlas ver que sí pueden contar con nuestra ayuda, que las guiaremos hasta esa luz que tanto ansían y que no tienen por qué seguir escondiéndose. Las sombras de esas viviencias seguramente las perseguirán el resto de su vida, pero con apoyo y optimismo todos esos dolorosos sentimientos pueden hacer que en un futuro se sientan más fuertes y con ganas de vivir.