martes, 13 de mayo de 2014

Un vínculo irrompible


“Hermanos”, una palabra que se utiliza con mucha frecuencia. No sólo nos sirve para denominar a dos personas que comparten un lazo de sangre, muchas congregaciones religiosas se apropian de ella para demostrar lo unidos que están sus integrantes, incluso entre amigos se llegan a denominar de esta manera. “Hermano” es una palabra hermosa que simboliza la unidad, pero no es tan simple, tiene un significado mucho más profundo, uno que no mucha gente conoce, uno que mi hermana y yo sí.

En todos los recuerdos que alberga mi corazón mi hermana está presente, por alguna razón mi cabeza no acepta la idea de que hubo un tiempo en el que no existió; nos llevamos cuatro años pero por mucho que intento recordar cómo era el estar sola en casa juntos a mis padres no puedo; la explicación más razonable es la de pensar que es debido a que era muy pequeña, pero algo me dice que en realidad es porque una vida sin ella me parece demasiado vacía.

Hemos crecido juntas. Presencié sus primeros pasos, sus primeras palabras, sus primeras sonrisas… todavía recuerdo la primera vez que la cogí en brazos y lo feliz que me sentí al saber que aquel bebé que parecía un juguete iba a formar parte de mi familia. Hemos reído y llorado juntas, jugábamos hasta que nuestros cuerpos no podían más y veíamos los mismos programas de televisión; llegó un momento en el que pensábamos que podíamos leernos la mente; incluso llegamos a decir que, en realidad, habíamos estado destinadas a ser gemelas, pero que por algún motivo no pudo ser.

El tiempo ha ido pasando y nuestra relación se ha ido fortaleciendo. En algunos casos pasa justo lo contrario, los hermanos se cansan entre ellos, dicen necesitar más privacidad y empiezan a distanciarse, pero a nosotras nunca nos han preocupado ese tipo de cosas, permanecíamos en nuestro mundo y nos olvidábamos de todo lo demás. Con los años compartimos más sueños, más deseos, más miedos y más secretos; nos apoyamos la una en la otra y nos ayudamos cuando alguna no está pasando por un buen momento.

Muchos son los que nos juzgan, no nos entienden, creen que no es natural que estemos tan unidas, que deberíamos estar cansadas de estar siempre juntas, pero por más que me lo dicen nada cambia.

No sé cuándo fue exactamente, pero en algún momento mi hermana se convirtió en mi mejor amiga, en mi confidente y en mi refugio, compartimos un vínculo tan fuerte que es difícil de describir, se ha convertido en parte de mí, somos dos mitades de un todo. Si a ella le pasase algo lo más seguro es que a mí también.

Hoy cumple diecisiete años, los mismos que llevamos juntas y no me arrepiento de ninguno de los momentos que hemos compartido, es más, espero que aumenten, no sé qué sería de mí sin nuestras noches de charla y diversión.

No importa lo mucho que cambiemos o lo lejos que estemos la una de la otra; es normal que, con el tiempo, nuestros caminos se separen, pero esto no quiere decir que nuestra relación vaya a cambiar; puede evolucionar y madurar, pero seguiremos siendo igual de inseparables porque una relación como la nuestra es imposible romperla.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS AINOA!


Te quiero.