jueves, 15 de mayo de 2014

La fuerza de vivir (4ªparte)

Esta es la cuarta parte de la historia que empecé a subir hace unas semanas, si no os habéis leído las anteriores os recomiendo que lo hagáis antes de seguir con esta.
¡ESPERO QUE OS GUSTE!


Mi director decidió que lo mejor para solucionar aquel contratiempo era realizar una entrevista televisiva, las pocas veces que había estado en un plató de televisión había conseguido mantener la calma, pero en aquella ocasión no podía dejar de morderme el labio y enroscarme mechones de pelo entre mis dedos. Sabía lo que tenía que decir pero me preocupaba que mis fans hubiesen perdido totalmente la confianza en mí, además las miradas inquisitivas que me lanzaban las personas con las que me cruzaba no ayudaban demasiado. Respiré hondo al prepararme para salir al plató, si no me controlaba mi carrera habría terminado y todo el trabajo de mis compañeros habría sido en vano.

El presentador me llamó, tenía que salir a escena pero mis piernas no me obedecían ¿Qué me ocurría? Busqué con la mirada a Óliver, le necesitaba, pero no había ni rastro de él ¿Dónde estaba? ¿Por qué no había sabido nada de aquel muchacho desde la entrevista de Saray? ¿Tanto daño le había hecho? 
Escuché de nuevo la voz del presentador pronunciando mi nombre; en el último momento quise salir huyendo pero alguien me empujó y me obligó a salir. Todas las miradas se clavaron en mí, ya no podía dar marcha atrás, si lo hacía estaría admitiendo que lo que dijo Saray era cierto. Me acerqué al asiento que me habían asignado, tambaleante, y noté un fuerte pinchazo en el corazón que me dejó sin respiración; tenía que tranquilizarme, si no lo conseguía iba a darme un ataque delante de cientos de personas. 

Cuando empezamos casi no fui consciente de las palabras que salían de los labios del hombre que tenía a mi lado, la habitación estaba comenzando a moverse de un lado a otro y por más que intentaba controlar mis pulsaciones no era capaz. El periodista estaba a punto de darme la palabra, tenía que encontrar una solución; cerré los ojos con fuerza unos segundos y, cuando los volví a abrir, el mundo se congeló ante mí.
Allí estaba esa mirada que tantas veces había conseguido sacarme una sonrisa, a causa de los focos no conseguía verlo con claridad, pero estaba segura, Óliver acababa de meterse en el plató y bajaba por las escaleras en busca de un asiento.

-Jess... Jess ¿Me escuchas?-.
La voz del presentador me despertó de golpe; parpadeé varias veces e intenté concentrarme:- Sí ¿Qué me decía?-.
Él me sonrió:- Parece que estás un poco nerviosa-.
Se la devolví y asentí:- Un poco, sí-. Luego miré de reojo a Óliver; de algún modo su presencia había conseguido tranquilizarme, parecía que mi corazón estaba controlado de momento.
-Tengo entendido que querías hablarnos de algo, apuesto lo que quieras a que es sobre las acusaciones de la cantante Saray-.
Asentí, había llegado el momento:- Pues sí, sólo quería…-. Pero me callé de golpe; mi presidente me había obligado a aprenderme un discurso donde aclaraba todas las blasfemias y dejaba por los suelos a Saray. Aunque no iba a decir ninguna mentira no podía hacerlo, no quería arruinar su carrera, yo no era así:- Sólo quería decir que seguramente ha habido un mal entendido, me disculpo con Saray si hice algo que la molestó y por eso me acusó de tales cosas, pero la situación no es así; no sé cómo habrá conseguido esa cinta que puso en el programa pero esa no era mi voz y, para demostrarlo, hoy después de la entrevista, voy a cantar así, en acústico, sin ningún instrumento acompañándome ni un micrófono, bueno, sí, este micrófono que me han puesto aquí que parece una pelusa-. El público se rió ante aquella pequeña broma:- Sobre lo del director, yo jamás lo había visto, y aunque lo hubiese visto no hubiese podido sobornarle, no tengo dinero ni para comprarme un helado en el parque-. Las risas volvieron a sonar:- Y mi madre… para mí es un tema delicado, ella fue muy especial para mí, cada día la echo de menos, por eso yo nunca usaría a mi madre para un fin tan ruin, es más, mi director no se enteró de nuestro parentesco hasta que Óliver se lo dijo cuando se lo conté a él-. Al decir su nombre se me contrajo el estómago:- Óliver me descubrió por casualidad, esa es la verdad, había tenido un mal día e inconscientemente me fui al auditorio, para mí ese lugar representaba alegría, algo que necesitaba; al llegar deseé con todas mis fuerzas que mis padres volviesen conmigo, que me abrazasen como solían hacerlo cuando no me encontraba bien, así que comencé a cantar su canción para sentirme más cerca de ellos, es una de las pocas cosas que me dejaron y lo necesitaba; él me escuchó y quiso que me uniese a su discográfica, eso es todo. Siento mucho que Saray lo haya mal interpretado-.

-Vaya, lo has pasado mal ¿Verdad?-. Me estremecí al recordar aquel día, pero no contesté:- Creo que después de esto lo has dejado todo bastante claro, aunque hay algo que sigue todavía en el aire-. Aguanté la respiración unos segundos:- ¿Es cierto lo de tus "amigos especiales" y lo de que insultaste a Saray?-.
-Por supuesto que no-. El presentador se rió ante mi reacción y al instante me sonrojé, había sido muy impulsiva, pero es que me molestaba mucho aquel tema, sobretodo por la discusión que habíamos tenido Oli y yo por su culpa.
-Lo siento-.
Él negó con la cabeza y calló al público:- No te preocupes, si esto tampoco es cierto es normal que te enfades-.
Suspiré:- No estoy enfadada aunque sí molesta; no sé quién le puede haber dicho eso pero nunca lo ha oído de mi boca; si fueses a mi colegio o a mi barrio podrían decirte lo poco popular que soy, no tengo muchos amigos y casi ninguno del sexo opuesto, aunque no lo parezca soy algo tímida y por ciertas circunstancias personales no me gusta encariñarme demasiado con la gente-.
-Si nos contases esas circunstancias personales lo entenderíamos mejor-.
Me mordí el labio, había hablado de más:- Si os contase todo sobre mí ya no sería tan interesante-.
-Yo creo que sí-.
-¿Podemos seguir con lo otro? ¿Por favor?-. El presentador debió de darse cuenta del cambio en mi estado de ánimo porque decidió concederme mi deseo.
-Claro, prosigamos-. Se aclaró la garganta y me hizo otra pregunta:- ¿Qué nos puedes decir ante la acusación de Saray? ¿Tampoco es cierto que la dijeses que es inferior?-.
Fruncí el ceño intentando encontrar alguna explicación que pudiese disculparla, pero en aquella ocasión no había ninguna:- Me temo que eso sí se lo inventó, quizás fuese debido a los otros rumores, no lo sé, no puedo daros una explicación, sólo os puedo decir que sólo la he visto un par de veces por lo que no he podido intercambiar más de una palabra con ella-. 

El público que había a mi alrededor comenzó a murmurar, no sabía si era debido a que no me creían o a que no entendían a Saray, fuera cual fuese el motivo no podía dejarlo así.
-De todos modos ¿En realidad importa si nuestra relación es buena o si Saray ha mentido o si yo salgo con muchos chicos? Es nuestra vida, somos como todos vosotros y cometemos errores. No sé Saray pero yo me metí en este mundo para disfrutar de la música y compartir con todos vosotros esos sentimientos que tengo cuando canto. Nunca he querido fama o reconocimiento, solo quiero que los demás puedan ver todo lo que puede ayudar la música, la alegría y la esperanza que puede haber en ella, el cómo puede sanar los problemas que residen en los corazones de las personas...-. Cerré los ojos un momento y pensé en lo que me había dicho el doctor tiempo atrás y en el peligro que corría haciendo aquello:- Quizás sea egoísta al luchar por lo que quiero, pero todos lo hacemos-. Respiré hondo y volví a abrirlos:- Si con esto no he llegado a convenceros, pensar en mis canciones, no creo que ninguno haya comprado mi disco o haya puesto la radio para escuchar mi canción pensando en mi persona, no os gusto yo, os gusta la canción y lo que hay en ella así que si decidís dejar de escucharme o dejar de escuchar a Saray que no sea por estos rumores, si dejáis de hacerlo que sea porque nuestras canciones no llegan a vuestros corazones y si decidís escucharlas sólo tened en cuenta la voz-.

En cuanto terminé de decir aquello el set se quedó en completo silencio, ni siquiera el presentador fue capaz de decir palabra, comencé a ponerme nerviosa ¿Qué quería decir aquello? ¿Tan ridículo había sonado? Cuando fui a disculparme por si se habían molestado el público me calló; comenzaron a sonar pequeños aplausos por la sala hasta que se convirtieron en un mar de estridentes sonidos, la gente comenzó a levantarse y el presentador se les unió. Una amplia sonrisa decoró mis labios, el alivio y la felicidad que me embargaron casi provocó que sucumbiera a las lágrimas, pero conseguí contenerme y levantarme:- Gracias, muchas gracias, de verdad-.
El presentador silenció a sus espectadores y nos volvimos a sentar, ya más relajados:- Eres increíble Jess ¿Te lo habían dicho?-.
-No-.
-Pues lo eres y nos has recordado a todos lo que de verdad cuenta en el mundo de la música, gracias-. Lo único que pude hacer fue sonreír, todavía estaba demasiado impactada:- Seguramente todos nosotros estaremos apoyándote. Ahora, volviendo a la entrevista y habiendo resuelto el mal entendido, querría hacerte una pregunta que nos interesa mucho a todos-.
Yo asentí:- Adelante-.
-¿Cómo es tu relación con tu compañero? ¿A qué punto habéis llegado?-.

Solté una risa nerviosa:- Sólo somos amigos-.
Él subió una ceja:- ¿Estás segura?-.
Miré de reojo a mi compañero y sentí cómo mi interior se retorcía, pero aún así asentí:- Completamente-.
Así la entrevista siguió su curso sin ningún obstáculo, la paz volvió a mi vida y los rumores cesaron.