miércoles, 2 de julio de 2014

Los exámenes


Nervios, angustia, estrés, frustración, impotencia… son algunos de los sentimientos que se desatan en nuestro interior cada vez que tenemos que esperar las notas de nuestros exámenes.

Hay personas que no entienden por qué son tan importantes para los estudiantes.  Algunas de las frases que solemos escuchar cada vez que nos quieren animar son: “Son sólo números”, “Esa cifra no siempre es objetiva”, “Puede que hayas suspendido, pero eso no quiere decir que no te lo sepas”.

Cuando reflexiono sobre ellas pienso que tienen razón, queramos o no el estrés y las expectativas siempre repercuten negativamente en nosotros a la hora de hacer un examen. Nosotros mismos sin pretenderlo nos perjudicamos, es como el pez que se muerde la cola, queremos sacar buena nota por lo que nos obsesionamos; conforme el día del examen se acerca el estrés va aumentando y el nivel de concentración se deteriora. Al final, cuando llega el momento de la verdad, estamos tan nerviosos que nos bloqueamos y respondemos de manera errónea preguntas que podíamos haber acertado sin problemas en otras circunstancias. Es una relación inversa, cuanto mayor sea el estrés menores serán las notas.

Pero ¿Por qué? ¿Por qué son tan importantes para nosotros? No es el simple hecho de quedar bien públicamente, puede ser un factor, pero no es lo que nos lleva a estudiar día y noche. Los exámenes son una prueba de capacidad y superación, cuando suspendemos nos sentimos derrotados porque hemos fracasado. No hemos conseguido la meta que nos habíamos propuesto y eso siempre duele.

El ser humano tiende siempre ha evitar el sufrimiento, si suspender equivale a dolor existen dos opciones. Podemos convertirlo en otro factor que nos ayude a conseguir nuestro objetivo, es decir, podemos positivarlo; pero también existe la posibilidad de que alguien esté tan frustrado que lo único que tenga en mente sea huir, evitar enfrentarse a esa situación de estrés y, por consiguiente, evitar el dolor.

Actualmente el fracaso escolar es una de las mayores preocupaciones que existen en nuestra sociedad, muchos piensan que es debido a la poca motivación de los jóvenes o su vaguería, pero esto no es todo. Al ver que no son capaces de cumplir con las expectativas huyen, se esconden y, como en muchas ocasiones dan a estos alumnos por perdidos, nadie les ayuda a superar el miedo.

Existen más desencadenantes pero este es, indudablemente, uno de ellos.

¿Por qué hemos convertido el examen en una amenaza? Pues no estoy segura, supongo que porque en los colegios lo pintan de esta manera sin siquiera ser conscientes y, cuando se quiere solucionar, ya es demasiado tarde. La presión que ejercen los padres sobre sus hijos para conseguir que saquen buenas calificaciones también influye de una manera muy notable.

El tema de los exámenes es más complicado de lo que creemos, hay muchos factores que pueden influir en las notas y muchos motivos por los que tenemos esta imagen de ellos. Seguramente se vaya solucionando con el tiempo, mientras tanto tenemos que convencernos a nosotros mismos de que las notas son importantes en ciertos aspectos, pero no lo son todo. Tenemos que aprender a disfrutar de las cosas que hacemos y de los momentos que vivimos, no podemos estar siempre a la defensiva, así lo único que haremos será perder el tiempo.