Ollie y Mike se encontraban enfrascados en una dura batalla, los dos estaban bastante cansados a causa de la enorme cantidad de energía que habían gastado durante el aterrizaje, pero sus movimientos seguían siendo gráciles y mortíferos; su sincronización no tenía límites, podían realizar ataques combinados con sólo cruzar una mirada; su pistola junto con su espada hacían una pareja increíble y la fuerza del joven se complementaba con la elasticidad y rapidez de su compañera. Cada vez estaban más cerca de los árboles, algo que le renovó energía a Ollie.
-Ya falta poco-. Le susurró a Mike;
entonces se dio cuenta de que los hombros de su compañero habían comenzado a
temblar:- ¿Estás bien?-.
Ollie le pegó un tiro a uno de los
soldados que se acercaba corriendo a Mike, luego se abrió de piernas para
esquivar un golpe por la espalda, le lanzó por los aires con una ráfaga de
viento, se deslizó entre las piernas de su amigo que se encontraba en ese
momento ocupado clavándole la espada a otro que estaba a su lado y se levantó. Cuando estuvo frente a él descubrió que estaba empapado de
sudor, pero no tuvo tiempo de preguntarle nada porque él la cogió por la cadera
y la inclinó hacia atrás como si de un paso de baile se tratase, en ese momento una bala pasó
entre medias de los dos; luego Mike la enderezó de nuevo, sus miradas se cruzaron
y una chispa brilló en los atrayentes ojos verdes del joven, la dio una vuelta
y, en cuanto Ollie se abrió, le pegó un tiro en la cabeza a otro de sus
enemigos. Mike la volvió a atraer rápidamente, estuvieron unos
segundos en aquella posición, pero luego él la cogió, la lanzó por los aires y ella
comenzó a disparar con una precisión inhumana mientras daba vueltas en el aire.
Volvió a aterrizar en sus brazos y, cuando la dejó en el suelo, la susurró al
oído:- No te preocupes por mí, mientras seamos un equipo todo estará bien-.
El mundo se detuvo un instante y su
corazón comenzó a latir con fuerza, lo estaba diciendo en serio, confiaba en
ella; por un momento la felicidad inundó todo su ser, pero un grito la devolvió
a la realidad.
Ollie se alejó un poco de su compañero
y se acercó al bucle de niebla que había formado Dan; entre la lluvia y aquella
masa casi no podía ver lo que había sucedido, por lo que corrió a su encuentro;
sin embargo sabía que no era prudente adentrarse en la trampa de su amigo así
que se detuvo e intentó ver lo que había ocurrido desde allí. En cuanto sus
ojos se adaptaron vio que la pierna de la joven perseguida había sido alcanzada
por una bala.
-Dios ¿Estás bien?-.
Por algún motivo la niebla comenzó a
desaparecer y la figura de la chica empezó a verse con nitidez; cuando
descubrió aquel largo cabello rojizo se quedó paralizada, las imágenes de la
muerte de Sam pasaron rápidamente por su cabeza, asfixiándola.
-Sam-.
Pero cuando la joven la miró a
los ojos supo que aquella no era su amiga; Samanta no volvería jamás.
-¡Ollie!-.
Entonces ella formó un torbellino a su
espalda y lanzó por los aires a los dos soldados que habían intentado atacarla;
se dio la vuelta con una sonrisa dibujada en los labios para demostrarle a Mike que estaba bien, pero cuando se encontró con el panorama que se había
formado, no pudo evitar soltar un grito. Mike había intentado ir a ayudarla y
por ello no se había dado cuenta de que uno de los soldados estaba justo detrás
de él así que, cuando el joven se detuvo, la espada de aquel hombre se clavó
sin remedio en el lado derecho de su costado y lo atravesó. Mike calló de rodillas
al suelo pero su agresor no tuvo tiempo de rematarlo, la bala de Ollie se lo
impidió.
En ese momento un jet del internado
apareció en el cielo conducido por el mismo hombre de negro que conocían Kaila
y Ollie; una escalera calló al lado de Dan y de la joven pelirroja por lo que
comenzaron a subir con algo de dificultad, seguidos por Naya, Axel y por último
Kaila; ella intentó llamar a su hermana pero Ollie no podía atenderla en aquel
momento, cuando estuvo a escasos metros de Mike se deslizó por el húmedo césped
para llegar con más rapidez a su lado y miró desesperada aquella profunda
herida.
Kaila siguió intentando llamar su
atención pero, de repente, el avión se estremeció y unos movimientos
descontrolados comenzaron a desequilibrarlo por lo que tuvo que callarse, agarrarse
con más fuerza y mirar hacia la cabina del piloto, aunque no podía culparle,
todos los soldados se habían reunido debajo del vehículo y no paraban de
dispararle. Las alarmas comenzaron a sonar, si seguían así el avión iba a
estrellarse, Kaila sintió un nudo en la garganta cuando entendió lo que
significaba aquello así que se dispuso a tirarse de nuevo a tierra, pero una
ráfaga de viento tremendamente fuerte se lo impidió.
-¡Iros! ¡Recoged la escala!-.
Kaila miró desesperada a su hermana
que se encontraba con la mano extendida hacia ella, intentó librarse de aquella
presión pero le era imposible, la había atrapado en la escalera.
Los ojos de Kaila comenzaron a
inundarse de lágrimas:- ¡No! ¡No pienso dejarte! ¡Suéltame!-.
Pero ya era demasiado tarde, el avión estaba demasiado alto para que la
joven pudiese saltar.