lunes, 14 de septiembre de 2015

Influencia social ¿Buena?


Desde muy pequeños los adultos nos enseñan cómo debemos comportarnos en sociedad, lo que está bien visto y lo que no, las palabras que se pueden decir y las que no, lo que se puede comer, tocar o coger, cuando es conveniente hablar, jugar o esperar...

Todo esto es muy necesario, sobre todo para un niño, si no se enseñasen todas estas normas de conducta estaríamos sumidos en un completo y absoluto caos, no podríamos caminar tranquilamente por las calles porque el concepto de maldad o bondad sería distinto para cada persona. A algunos robar les parecería un gran pecado mientras que a otros les parecería lo más normal del mundo.

Incluso teniendo todas estas restricciones muchas veces nos cuesta diferenciar cuáles son los límites, hay decisiones que son difíciles de tomar y, dependiendo del ambiente donde te hayas criado, tus creencias y principios variarán.

El ser humano es así, necesita control, conocimiento, poder… es por esto que ha habido tantos conflictos durante la historia, experimentamos para aprender y crear nuevos conocimientos y, con ello, más leyes.

El problema en esta teoría es la generalización y el miedo inconsciente que se forma al ser diferente a los demás. Una vez aprendida, los gustos y las aficiones se forman dependiendo de lo que está de moda, de las expectativas sociales que existan con respecto a esa actividad. Si en la televisión y en la radio se emite significa que es buena y, por tanto, me tiene que gustar. Si a mis amigos les gusta un deporte determinado y está cogiendo mucha fama un equipo relacionado, también te gustará y jugarás a él.

Hay un momento durante nuestro crecimiento que lo único que hacemos es imitar todo lo que vemos y si nos salimos de ese patrón significa que no nos estamos adaptando como es debido.

El miedo a quedarte solo y no tener a nadie con quien compartir tus intereses hace que no experimentes cosas nuevas, que evites otras culturas o actividades para no ser un paria social.

Por supuesto hay valientes que se atreven a decir cuáles son sus intereses por muy extravagantes que sean, pero la gran mayoría, si los tienen, los ocultan por miedo y por vergüenza.

Es muy triste que tenga que ser así, nos estamos cerrando, estamos dejando de experimentar, estamos permitiendo que nos manejen como si fuéramos robots. Parece como si hubiera un ente que quiere que todos seamos marionetas y nos comportemos exactamente igual, que respondamos y nos movamos justo como él quiere ¿Acaso es normal?

Todos somos diferentes, cada uno tiene sus pensamientos y sus ideales, si se te explica algo y tu no lo entiendes o no estás de acuerdo tienes derecho a exponerlo, a decir cuál es tu punto de vista. Los gustos pueden variar y deberíamos respetarlo sea lo que sea.


Que algo sea diferente no significa que no sea bueno.