martes, 1 de octubre de 2013

LIBRO:SUEÑOS-cap.1 (fragmento)



La niebla cubría todo aquel infinito espacio de nada, haciendo que hasta la blancura que reinaba allí fuese casi imperceptible. Un muchacho corría entre aquella espesa masa de agua condensada sin saber que dirección tomar. Consiguió ver una luz y rápidamente se dirigió hacia ella, pero, cuanto más se acercaba, más se escuchaba el sonido de unos angustiosos sollozos. Al llegar los rayos del sol se incrustaron en sus ojos como un millón de dolorosas agujas, obligándose a cerrarlos; cuando consiguió que se adaptasen a aquella intensa luz consiguió abrirlos de nuevo, al hacerlo, pudo distinguir en el extremo de un  parque infantil dos pequeñas figuras, la de un niño y una niña. La pequeña se cubría la cara, por lo que dedujo que aquellos sonidos procedían de ella; el pequeño intentaba animarla haciendo todo tipo de ridiculeces, pero la niña no le prestaba la menor atención por lo que aquellos intentos no servían para nada. Entonces el niño, desesperado y sin saber que más podía hacer para apaciguar su tristeza,  dijo:- No será la última vez que nos veamos, mis padres no me quieren decir el motivo, pero seguro que volveremos-.
La niña apartó las manos de su cara y gimoteó:- ¡No es cierto! ¡Sólo lo dices para darme esperanzas y que así deje de llorar!-.
El niño se acercó a ella y apoyó sus manos en aquellos temblorosos hombros:- Mírame y dime si miento-. La niña intentó resistirse, pero al final alzó un poco su mirada:- Estoy seguro de que algún día volveremos, este es mi hogar después de todo-.
Está vez la niña clavó sus rojos e hinchados ojos en los suyos y con toda la seriedad de la que fue capaz le dijo:- Promételo, prométeme que volverás-.

Un sonido muy molesto empezó a retumbar por todo el parque, lo que obligó al muchacho a ocultar rápidamente los oídos entre sus manos. Empezó a buscar la procedencia de aquel estruendo, pero lo único que había en ese lugar era aquel cuadrado lleno de arena. Cuando volvió a mirar a los niños el chico le daba algo a la niña y antes de que la imagen se disolviese creyó ver unos destellos blancos en sus espaldas.