domingo, 6 de octubre de 2013

LIBRO: LA CARA OCULTA-cap.2 (fragmento).

El despacho del director era una sala bastante sencilla, la verdad era que Ollie se la había imaginado de otra manera, sin embargo aquel lugar seguía imponiendo, estaba lleno de sentimientos de grandeza.
El hombre de negro se había posicionado detrás de la mesa presidencial y las jóvenes se sentaron delante de su mayor y corpulento director. Las dos estaban algo nerviosas, estar en aquel lugar no solía significar nada bueno, sobre todo para Kaila que no era su primera visita.
El director entrelazó sus dedos:- Bueno chicas, os estaréis preguntando por qué estáis aquí-.
Ollie comenzó a mirar todas las condecoraciones que había en una vitrina de cristal que había a su lado:- Pues algo así-.
-Yo fui en mi juventud parte del ejercito ¿Sabéis?-.
Kaila se recostó en la silla:- Teníamos una idea-.
-Entonces tenéis que saber que acabáis de conocer a uno de mis compañeros-.
Las dos abrieron exageradamente los ojos:- ¿Va en serio? ¿No nos estaba mintiendo?-.
El director las examinó, interesado:- Pues sí, me ha enseñado su identificación, no es del ejército, pero sí pertenece a un sector de la policía ¿Por qué motivo no iba a ser cierto?-.
-Es que nos ha dicho algo un poco… incoherente-. Intentó decir sutilmente Ollie.
-Nos quería reclutar, en Madrid no se reclutan niños, bueno, ni en Madrid ni en ninguna parte-. Soltó Kaila.
El director comenzó a asentir:- Y ¿Por qué lo veis tan raro?-.
Kaila se quedó pensativa:- Bueno, porque…-.
-¿Está insinuando que es verdad lo que nos ha dicho?-. La interrumpió su hermana.
El director lanzó una mirada significativa a aquel hombre:- Las cosas están cambiando, ha habido nuevos descubrimientos y vosotras formáis parte de todo ello. Habéis estado siendo vigiladas y habéis sido puestas a prueba, vuestro talento supera con creces a los de muchos otros y el mundo os necesita en este momento-.
Ollie se recostó en el respaldo de su asiento:- ¿Lo está diciendo en serio, señor?-.
-Debéis transferiros a un instituto donde seréis entrenadas, allí conoceréis a gente como vosotras y podréis ayudar a la vez a toda la humanidad, sólo necesitamos la autorización de vuestros padres-.
Kaila se mantenía con la boca abierta, pero Ollie se levantó de su sitio; su vista permanecía clavada en el suelo, se sentía realmente engañada ¿De verdad creían que iba a caer en una trampa tan vulgar como aquella? Se sentía ridiculizada.
-Miren, no sé por qué están haciendo esto pero no me hace gracia, en absoluto, ni siquiera me gusta pelear, como ha dicho muchas veces mi hermana soy pacifista; así que si me disculpan no voy a soportar más que nos ridiculicen de esta manera-.
El director la imitó y se levantó:- Señorita Vega…-.
Sin embargo ella no permitió que la volviese a amenazar:- Si nos disculpa nos tenemos que ir a estudiar, que tengan un buen día-. Miró a su hermana:- Vámonos Kaila-.
Ella obedeció y se levantó de su asiento, pero antes de seguirla se volvió hacia ellos y, mientras fruncía el ceño, dijo:- Al principio ha sido divertido pero os habéis pasado, no tenéis ni idea de lo mal que lo pasó de pequeña mi hermana con este tipo de bromas, os habéis comportado como unos verdaderos imbéciles-. Y dicho aquello cerró la puerta de un golpe y les dejó a los dos adultos en aquella sala.
El hombre de negro se apartó del escritorio de su compañero y se acercó a la ventana.
El director le miró:- ¿Qué piensas hacer ahora?-.
-Recurrir a mi última esperanza, pero para ello necesitaré tu ayuda-.
-No hay problema-. Miró la puerta por la que habían salido las chicas:- Siempre había sabido que eran especiales, las echaré de menos, habían subido el estatus de nuestro instituto-.
El hombre de negro no le dijo nada, la verdad es que no podía decir mucho ante aquella provocación, por lo que el director siguió hablando:- ¿Está seguro de que son las indicadas? No parecen demasiado fuertes, además es demasiada responsabilidad para unas jovencitas como ellas-.
El hombre se alejó de la ventana y comenzó el recorrido hacia la salida:- No estarán solas, no son las primeras en ser reclutadas; además…-. El hombre agarró el picaporte:- Las apariencias engañan, pueden parecer débiles pero son las chicas con más potencial que hemos encontrado, no podemos dejar pasar una oportunidad como esta, el enemigo también anda tras este tipo de jóvenes, no podemos consentir que ellos se queden con estas dos superdotadas-.
El director suspiró:- Está bien, supongo que vosotros sabéis lo que estáis haciendo-.
En el rostro del desconocido hombre se dibujó una sonrisa:- Tendría que saber, señor, que todo este proyecto comenzó con usted-.
El director se extrañó:- ¿Conmigo?-.
-Digamos que no se nos hubiese ocurrido este proyecto si usted no hubiese salvado a aquel joven hace años, al decir que parecía no ser humano por sus capacidades comenzamos a investigar-. El director intentó contestar, pero no tuvo la oportunidad:- Que tenga un buen día señor-.
Y dicho aquello se fue de aquella estancia.